Mandariinid (2013)

Título en español: Mandarinas

Dentro del género del cine bélico, han habido diversos ejemplos: tenemos películas más efectistas e inclinadas por la figura de un noble y/o atormentado héroe, un claro ejemplo reciente la desagradable Francotirador de Clint Eastwood; tenemos otras más concentradas en mostrarnos las batallas y las desgarradoras escenas que viven los soldados en los momentos de plena acción de las guerras, como es el caso de Pelotón de Oliver Stone; otras optan por explorar las psicologías perturbadas de los veteranos de guerra como en El francotirador de Michael Cimino y otras en las dificultades que se presentan al volver a la normalidad, como en el excelentísimo clásico Los mejores años de nuestras vidas de William Wyler, y luego están películas como Mandarinas, que parecen más alejadas del lío de un campo de batalla, pero que presentan los efectos de la guerra desde otro punto de vista, desde una aproximación más distante, sí, pero también más humana. Una de mis favoritas de este estilo es la excelente gema de Ingmar Bergman: Vergüenza, pero esta muy buena película estonia es otro gran ejemplo.

Mandarinas se ambienta en el cargadísimo contexto de la guerra civil de Georgia de principios de los 90’s, ocasionada por conflictos devenidos de las diferencias étnicas entre la diversa población de la región de Abkhazia. Cuando estalló la guerra, los estonios de una pequeño pueblo rural de la región volvieron a su país, excepto Ivo, un abuelo que se dedica a la carpintería y que vive mayoritariamente de la construcción de cajas para la transportación de mandarinas; y Margus, que insiste con terminar la cosecha de esta fruta de la temporada, ayudado por Ivo. Parecen ser los únicos que permanecieron en el pueblo, hasta que el silencio del abandono es interrumpido de pronto por un encontronazo entre partidarios de ambos bandos (los separatistas Abkhazianos y los pro-gobierno de Georgia) que deja a todos los participantes muertos, exceptuando a uno de cada bando, que quedan gravemente heridos. Uno es Ahmed, un mercenario checheno luchando por los Abkhazianos y el otro es un soldado georgiano llamado Niko. La gran compasión de Ivo lo impulsa a llevarlos a su casa y cuidarlos hasta que vuelvan a la salud, pero convivir bajo el mismo techo no será una tarea fácil para estos encarnizados enemigos.

mandarinas estonia

Con una trama como esta, es fácil ver por qué esta película me conmovió tanto. Pero más allá del esqueleto de la historia, Mandarinas no sería nada sin la hermosa autenticidad de sus personajes y lo orgánico que siente el relacionamiento de uno con el otro: a pesar de que al principio está lleno de tensiones originadas por la promesa mutua de los enemigos de matarse una vez que se recuperaran, ambos aceptan respetar el hogar de Ivo y no ejercer ningún acto de violencia mientras estén en su casa. Como es de esperar, poco a poco empiezan a dejar de ser una figura anónima enemiga, y sus humanidades empiezan a hacerse cada vez más evidentes, poniendo de manifiesto de una forma extremadamente sencilla, lo absurdo de los conflictos bélicos. Para que un soldado pueda cumplir con su labor, es necesario deshumanizar al enemigo, y bajo la mirada atenta y compasiva de Ivo, Ahmed y Niko comienzan el proceso de re-humanización, y esto es algo verdaderamente hermoso de ver. Y sin embargo, la película nunca recae en el sentimentalismo barato al que nos expondría un director como Steven Spielberg (ningún extraño a las películas de guerra), gracias a la excelente pero discreta dirección de Zaza Urushadze, quien entiende que la historia habla por sí sola y no cede a las tentaciones de manipularnos emocionalmente.

Gran parte del éxito de la película recae en la maravillosa labor de nuestro protagonista Ivo, interpretado por Lembit Ulfsak. Ivo es un hombre de pocas palabras, fuerte pero sensible, sencillo y sabio, resuelto, valiente y noble, sin dejar de lado un sentido del humor seco pero agudo. Ulfsak parece entender completamente al personaje y lo habita con soltura y naturalidad. Y creo que es su calma empatía y humanismo lo que me enamoró de la película, es un hombre elevado por sobre el resto, pero sin ningún dejo de arrogancia, un hombre que vivió en carne propia las desgracias de la guerra, la pérdida y la distancia de sus seres queridos, y aunque el guión no explora con profundidad ninguna de estas cosas, es una dimensión palpable y definitoria del personaje. El resto del elenco también hace un excelente trabajo de balancear los distintos matices y rangos de emociones que afectan a sus personajes, y todos son vistos con la mirada llena de compasión del director.

mandarinas georgia

En definitiva, Mandarinas es una película de guerra: la trama y los personajes existen e interactúan dentro y gracias al contexto bélico que los rodea, pero también es mucho más que esto, Mandarinas es una película anti guerra. Con extremada sencillez y sin ningún asomo de artificio, el mensaje del filme queda más que claro: la guerra es un sin-sentido. Editada a la perfección para lograr una atmósfera tensa y claustrofóbica, pero también rica en emociones, la película trasciende cualquier artificialidad para llegar a lo más profundo del espíritu humano, a aquella parte de nosotros que reconoce en el otro a una persona con identidad propia, con su historia y aquí me gustaría decir con sus miedos y esperanzas pero tengo miedo a sonar muy cliché, y sería una injusticia describir a este excelente filme con términos tan trillados, pero creo que ustedes me entienden. Para todos aquellos que todavía se intimidan un poco con las películas extranjeras que suenan tan seria, quiero dejar bien en claro un par de cosas: Mandarinas es extremadamente entretenida, la historia es atrapante y conmovedora, y justamente trata de trascender nacionalidades y fidelidades geográficas, nos habla a nuestro lado más humano y la comunicación es fluida, porque además de tener momentos conmovedores, también hay mucho humor, bastante tensión, y por sobre todas las cosas, un montón de empatía. Con apenas una hora y media de duración, el tiempo vuela pero la historia permanece. A verla.

Veredicto: 8/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2991224/

Relatos Salvajes (2014)

Creo que debo haber sido una de las últimas personas que conozco en ver esta película argentina que dio tanto de que hablar. Así que cuando me dispuse a verla, contaba con un bagaje muy grande de opiniones de personas cuyos gustos respeto, otras que no, y un sinfín de otros comentarios que leí por las redes. Cuando uno recibe tanto feedback de algo así, es difícil no crear algún tipo de expectativa, pero la diversidad de los comentarios que escuchaba me desconcertaban. Pensé que me iba a parecer que estaba sobrevalorada por algunos, que me iba a resultar un tanto pretenciosa y por otro lado, que no le iba a encontrar tanto humor como otros. Afortunadamente, no me sucedió ninguna de esas tres cosas: me parece que merece todo los halagos que recibe, que no es pretenciosa sino inventiva, fresca y original, y me resultó extremadamente graciosa: es más, yo no soy mucho de las comedias y es muy difícil encontrar algo que me haga reír en voz alta, y esta lo logro muchas veces. Un éxito rotundo.

Como ya muchos deben saber, la película consiste de 6 cortos que no tienen conexión narrativa, pero sí más de un vínculo temático. Las 6 historias están embebidas del humor más negro y lidian con temas de venganza, pérdida de control, y mucha, mucha rabia. Comienza con “Pasternak”, donde un grupo de pasajeros en un avión comienza a darse cuenta de que todos son conocidos del hombre del título en cuestión, y por tanto, víctimas de un maligno plan de venganza. Probablemente el más corto de los cortos, y también uno de los más graciosos. A esto le siguen otras 5 diversas historias, que en resumidas cuentas tratan de: dos hombres enfrentados en un “quién puede más” en medio de una ruta desierta en el norte argentino; un jardinero que aceptará la culpa de un accidente ocasionado por un muchacho de familia adinerada; una mesera y cocinera discuten sobre la venganza contra el único comensal en un restaurante aislado y súper yanqui; un ingeniero harto de la burocracia estatal, de ser pisoteado, y en particular, de que le remolquen el auto, de repente ya no puede aguantar más y una boda en la cual salen los trapos sucios de los novios y desciende en el más puro descontrol. En fin, como verán, hay para todos los gustos.

relatos salvajes

El escritor/director Damián Szifrón, el hombre detrás de la genial serie argentina Los simuladores, no escatimó en nada. La producción es estelar, con una fotografía muy cuidada y con una mirada descontracturada e inusual, contribuyendo enormemente a la atmósfera de bizarreada que pulula en la película. Los efectos visuales y el arte no tienen nada que envidiarla a las producciones hollywoodenses, y la banda sonora es una buena combinación entre piezas pop y kitsch y las composiciones originales de Santaolalla, que a menudo remiten a las tonadas clásicas de los spaghetti westerns. Además, cuenta con un excelente elenco, incluyendo al omnipresente Ricardo Darín, que protagoniza el corto “Bombita” (el del ingeniero), a Leonardo Sbaraglia (uno de los protagonistas -el pibito engreído de clase alta- de “El más fuerte”), Oscar Martínez como el padre del muchacho del accidente (en una de mis actuaciones favoritas de la película, por momentos empático y por otros hilarantes) y Érica Rivas como la novia en el último corto, una actuación demente, exagerada y fantástica.

No es de extrañar que entre los productores del filme encontremos a los hermanos Almodóvar, porque el filme transpira almodovarismos por todos lados, desde su sentido del humor negrísimo hasta las actuaciones llevadas a los extremos, las resoluciones macabras, el melodrama y la jocosidad general. Pero además de presentarnos con una buena dosis de humor, Relatos Salvajes presenta otras temáticas interesantes. El juego de clases en un aspecto recurrente en los cortos, los antagonismos muchas veces se dan entre personas de clase alta y otros más humildes, entre instituciones como el gobierno y el matrimonio, y la persona individual. Con estas temáticas hirviendo bajo la superficie, las imágenes que se nos presentan son violentas y gráficas; muchos de los cuentos siguen las fórmulas de los estereotípicos thrillers, introduciendo símbolos presagiosos, red herrings y vueltas de tuerca. Los cortos son de una edición precisa y una fluidez extraña: así como sus personajes, explotan a tiempos y destiempos y desconciertan y chocan, siendo a un mismo tiempo previsible e imprevisibles, lo que genera una atmósfera de suspenso y tensión deliciosa.

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A menudo Relatos Salvajes se siente como la realización de una fantasía, otras veces nos pueden parecer casos extremos de justicia poética, y otros tantas quizás nos resulten un poco demasiado. Pero lo interesante de estas 6 historias es que tras toda esa pérdida de control sin remordimientos, yace una fuerte convicción de rebelión. Un sentimiento subversivo, un “yo no tengo por qué tolerar esto”, y aunque las resoluciones sean violentas, fuertes, quizás poco deseables bajo la consideración de una mente fría, son manifestaciones de personalidades que ya están hartas de pavadas, y hay algo hermoso e inspirador en todo esto. Hay cortos más efectivos que otros, y leves momentos en que la película parece perder un poco de momentum, pero la mayor parte es un viaje en extremo divertido y muy inteligente, que desde que comienza hasta que termina, explota, explota, y vuelve a explotar, de ira, de rabia, de enojo, de todo.

Veredicto: 8/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt3011894/

10.000 Km (2014)

Esta es una película que me da mucho gusto reseñar en mi blog, y es que al día de la fecha, muy pocas personas la han llegado a ver. Esto me coloca en un lugar interesante en el cual tal vez pueda contribuir -si bien minúsculamente- a que le llegue a más personas. Creo que todavía tiene una serie de festivales latinoamericanos por recorrer, pero quizás sufra un injusto destino de pasar a ser uno de los miles de grandes filmes que nunca llegan a trascender a las masas, y eso sería un desperdicio. En fin, es una producción española, una de las preseleccionadas para competir por Mejor película extranjera en los pasados Óscars, pero que perdió ante Vivir es fácil con los ojos cerrados como representante por su país. Es el debut en largometrajes de Carlos Márques-Marcet, y si sirve de indicación para lo que le espera su carrera, le augura un excelente futuro como doble amenaza de director y escritor.

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La película es protagonizada por Natalia Tena (también conocida como Osha, la salvaje amiga en Game of Thrones y Tonks en la saga de Harry Potter) y David Verdaguer, y a ellos se reduce su elenco. El filme retrata un año de la pareja de Alex y Sergi y decide ofrecernos un foco súper cerrado que se centra únicamente en estos dos personajes. El comienzo es una toma larguísima de 23 minutos en que conocemos a la pareja en un momento de inusitada intimidad: empieza por una escena de sexo sin ningún dejo del pudor al que nos acostumbra el cine más hollywoodense, seguida de una charla sobre su deseo de tener hijos y continúa con las idas y venidas de ambos por el apartamento, para culminar en una importante noticia que recibirá Alex: la vemos abrir un email mientras Sergi está fuera de pantalla duchándose, vemos su reacción silenciosa y luego la revelación de su contenido en la mesa de desayuno. Alex fue invitada a Los Angeles con una beca completa para trabajar durante un año en un proyecto fotográfico. Sergi recorre todo el espectro de reacciones sin interrupciones, desde el alegre festejo inicial hasta las dudas y la final resignada aceptación de lo que sabe hará muy feliz a su pareja. Culminados estos 23 minutos, aparece el título en pantalla y luego lo que venía siendo una fotografía fluida e intinterrumpida, se convierte en una narrativa fragmentada y descontracturada.

Lo que sigue es una serie de viñetas acompañadas de títulos con la cantidad de días que llevan separados, Sergi todavía en su antiguo apartamento compartido de Barcelona, y Alex en su nueva residencia de Los Angeles. El guión, que a pesar de la temática está salpicado de muchos momentos de humor, nos presenta con algunos de los problemas que viven las parejas a larga distancia; no es una historia demasiado original, pero creo que ya aprendimos a prescindir de exigir historias nuevas y logramos a sentirnos satisfechos cuando alguien viene y la cuenta bien. Y Márques-Marcet hace precisamente esto: utilizando un sinfín de recursos tecnológicos para acercar su distancia, los protagonistas se comunican vía email, mensajes de texto, Skype, y hasta recorren juntos lugares en Google Maps. Este recurso altera lo que había comenzando siendo una fotografía natural y sin cortes, para convertirla en una serie de imágenes dinámicas y visualmente interesantes, unidas por un excelente trabajo de edición.

El elegir concentrarse únicamente en nuestros dos protagonistas tiene efectos contradictorios: por un lado, el guión, desprovisto de distracciones, logra conectarnos rápidamente con los personajes y explora su relación desde amplios puntos de vista, pero por otro lado, entendemos que ambos están viviendo sus vidas por fuera de la relación, por fuera de sus apartamentos, pero nunca lo llegamos a ver, y esto nos priva un poco de conocerlos mejor como seres autónomos, alejados de la pareja. Si bien la exploración de su relación y la dinámica de pareja se siente extremadamente sincera, los personajes tienden a ser más símbolos que personas enteras, personalidades neutrales donde podemos insertarnos a piacere, para lograr una mejor conexión con el material. No menciono esto como una crítica, no necesariamente, pero cabe preguntarse qué habría sido de la película si el director hubiera decidido adentrase un poco más en las personalidades únicas de sus protagonistas. De cualquier forma, tanto Tena como Verdaguer se entregan tan completamente a sus interpretaciones que es fácil perder de vista esta última casi queja. El director encontró un par de excelentes actores, y hace bien en depender tanto de sus rostros en excelentes primeros planos para vendernos la historia. Es más, la química que hay entre ellos es magnífica, tanto en las escenas de intimidad física del comienzo del filme, como cuando los vemos interactuar pantalla a pantalla, y aquí me gustaría mencionar una de mis escenas favoritas del año pasado: un baile a distancia, computadora a computadora, con este temón de The Magnetic Fields.

10000 km película natalia tena Márques-Marcet

¿Cómo más convencerlos de que busquen esta pequeña gema? Márques-Marcet tomó un tema que a mediados de la segunda década del siglo XXI ya no es ninguna novedad, pero jamás antes lo había visto tratado con tanta naturalidad. Es fácil sentir empatía por ambos personajes y la película jamás toma partido por uno u otro, logrando transmitir las dificultades de la situación en la que se encuentran ambos. No solo nos provoca cuestionarnos qué haríamos en su lugar, sino que ofrece interesantes reflexiones sobre la importancia de la presencia física, sobre las difíciles decisiones que debemos tomar cuando encaramos nuestra vida más como un conjunto de personas que como un ser independiente y por sobre todas las cosas, sobre la naturaleza de la “conexión”; ¿qué significa, después de todo, cuando dos personas están conectadas? Dirigida con certeza por el español debutante, protagonizada con pasión por sus dos actores, fotografiada con esmero y logrando un ritmo deliberado y seguro, es fácil concluir que 10.000 Km es una muy buena película, y me haría muy feliz si por haberle dedicado un espacio acá, al menos un par de personas se animan a buscarla y verla.

Veredicto: 8/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt3114132/

Fifty Shades of Grey (2015)

Título en español: Cincuenta sombras de Grey

Escribir un comentario sobre esta película se siente mucho como darle patadas a un muerto; ya se ha dicho mucho sobre este desperdicio de celulosa, y nada de ello bueno, pero nadie quiere sentirse que se quedó afuera, así que aquí va mi humilde opinión. Como todos probablemente ya saben, este fenómeno de la cultura (qué dolor utilizar esta palabra en esta reseña) popular vio sus orígenes en nada más y nada menos que la otra saga de dudosa calidad pero inmensa popularidad de nuestros tiempos: Crepúsculo. Como ha pasado con otras historias antes de ella, especialmente en el género de Young Adult (adultos jóvenes), los libros de Crepúsculo inspiraron a un montón de pseudo-escritores a producir toneladas de fan fiction (ficción que construye sobre personajes y universos existentes para continuar la historia que los autores crearon, pero que no forma parte del canon real de las sagas). Tras finalizar la lectura de la trilogía de Crepúsculo, E.L. James comenzó su propia fan fiction que terminó convirtiéndose en la trilogía de Grey y que la convirtió en una de las personas más ricas e influyentes de occidente. Bien por ella, supongo.

Cincuenta sombras de Grey gira en torno a la estudiante de literatura Anastasia Steele, la nueva versión de Bella Swan de Crepúsculo, una muchacha virgen de veintiún años que es básicamente un lienzo en blanco sin personalidad ninguna, una carcasa sin vida en la que todas las mujeres de la audiencia puedan acomodarse tranquilamente para dejarse llevar por las aventuras dramáticas que se desencadenarán a partir de su encuentro con Christian Grey, lo que sucede inmediatamente al comienzo de la película. Por hacerle un favor a su amiga Kate, Ana va a las oficinas del joven magnate Christian Grey a hacerle una entrevista. Allí se encuentra con un hombre en extremo buen mozo, misterioso, millonario, en apariencia culto e inteligente, en fin, el top 5 de adjetivos que cualquier mujer bien básica buscaría en su hombre. Los realizadores nos querrían convencer que este primer encuentro está destilando tensión sexual, originada de la química extraordinaria entre estas dos caricaturas de porno barato de los 80’s, así que no debería sorprendernos que una vez terminada la entrevista, el acosador psicótico de Christian le caiga al trabajo de Ana solo porque andaba por el barrio. Explico: visita la ferretería (¡¿qué?!) donde trabaja Ana en OTRO pueblo para volver a verla porque, realmente, ¿quién podría resistirse a una niña-adulta tan cautivadora?

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Después de este acto romántico-acosador, sucede que la abombada de Anastasia se emborracha en un bar junto con sus amigos, uno de los cuales la quiere forzar a besarlo, en una brillante treta del guión para brindarle una oportunidad de ser el héroe a Christian, quien luego de recibir una llamada ebria de Anastasia, rastrea su locación y la va a buscar a pesar de que 1. apenas se conocen; 2. ella le pidió expresamente que NO lo hiciera. Pero, ay, él la salva del amigo violador y la lleva a su hotel y se comporta como un perfecto caballero. Mujeres derritiéndose en sus asientos en 3…2…1. Después de algunas vueltas más, se revelan mutuamente las atracciones que sienten el uno por el otro y Ana descubre las inclinaciones de Grey, un sádico que solo mantiene relaciones de dominación con otras mujeres y que fuerza a todas sus parejas a firmar contratos de confidencialidad y otro sobre la naturaleza de su vínculo sadomasoquista, en donde se enumeraran las actividades que cada una está o no dispuesto a hacer entre otras cosas. Nuestra pobre virgencita Ana no sabe bien qué hacer, naturalmente, ya que tanta es su atracción por Christian pero tan raro se le hace todo. El resto de la película lo pasamos entre las idas y vueltas de su relación, con una Ana entendiblemente confundida y un Christian extremadamente insensible. Se trata de una mujer que no ha tenido ninguna experiencia sexual en su vida, y de Christian solo recibe presiones y más presiones, desplantes de celos y toneladas de insensibilidad. Por su parte, Ana aporta _______ de su personalidad a la modalidad de pareja.

La popularidad de las novelas viene del contenido erótico de las mismas, que alimentó las fantasías de un montón de amas de casas boluditas. Por lo tanto, a pesar de que estaba convencida que la película iba a ser desastrosa, tenía cierta curiosidad por las escenas de sexo. Lo único que puedo decir es que son a-bu-rri-das. Para empezar, la carencia de química entre el tronco de madera de Jamie Dornan (quien está mucho mejor en la serie The Fall con mi amada Gillian Anderson) y la pasmada de Dakota Johnson me provocaba entre lástima y mucha risa, ya que el equipo técnico de director de foto, editor y compositores crearon todo un intento de atmósfera candente en vano. Y además, eran relativamente mansas. Sí, hay algún latigazo aquí y allá, pero la mayoría son vistas a las tetas de Johnson, que está colgada de alguna cadena o atada a la cama, mientras Dornan apenas se saca los pantalones. ¿Bastante machista todo, no?, y además, el público al que va dirigido consiste casi totalmente de mujeres heterosexuales, ¿qué les dejan para sus fantasías si no pueden ver el supuesto tremendo pedazo de miembro que tiene Christian? Más decepciones.

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Un ejercicio interesante a tener en cuenta para analizar el psicótico accionar de Christian Grey y las inexplicables repuestas de Anastasia serían cambiar su atractivo físico por un hombre feo y gordo; o cambiar sus millones por un hombre que apenas logra llegar a fin de mes. Ni siquiera aguardo a escuchar las respuestas de las defensoras de Grey, ninguna elegiría el adjetivo “romántico” para describirlo en ese caso, sino que todas consultarían con su abogado de confianza para pedir una linda orden de restricción. Ah, ¡pero Christian Grey es tan lindo, y tiene un helicóptero! Y pará, no lo juzguemos tan a la ligera, toca el piano hermosamente, y es tan bien leído, no puede ser tan malo, claro, no, no hay psicópatas cultos. En fin, yo qué sé, todo lo que esta película me provocó fue lástima. Porque las fantasías son fantasías, y no hay nada inherentemente malo en ellas, pero aquí las vemos manifestadas y aquí las vemos trascender del rubro de fantasías para convertirse en una proyección de deseos reales de muchas mujeres, no solo de la pobre Anastasia Steele que ya sucumbió ante el peligroso ciclo del abusador doméstico, sino la de todas las que ven y leen esta saga como una representación de sus ideales de pareja. No tiene por qué ser así, chicas.

Veredicto: 1/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2322441/ 

Foxcatcher (2014)

Foxcatcher es otra de las múltiples biopics que se estrenaron el año pasado. No es particularmente destacable en ningún aspecto, pero aceptablemente competente en varios. Para empezar, no tenía idea de la existencia de ninguna de las personas que retrata, y en retrospectiva, tampoco eran personas que me hubieran parecido especialmente interesantes. Pero el trabajo de una biopic exitosa es primero, crear un interés en el sujeto retratado, y segundo, contarlo de forma tal que trascienda el rubro biográfico para convertirse en una buena película en general. Este filme apenas cumple el primer requisito, y no llega ni a acercarse al segundo. No entiendo qué le pasó al director Bennett Miller, quien había empezado tan bien con la excelentísima Capote (esa sí que había logrado trascender del género) y luego nos había entregado Moneyball, que si bien no es un éxito de película, sí era bastante entretenida.

FOXCATCHER Ruffalo Tatum

La película se trata de los Schultz, un par de hermanos estadounidenses que se dedicaron a la lucha olímpica, ese deporte bizarro y homoerótico en que los hombres se toquetean bastante haciendo todo tipo de llaves y poniéndose uno arriba del otro. Ambos Mark y David ganaron medallas de oro por su desempeño en las olimpíadas, pero mientras David (el divino de Mark Ruffalo) es simpático, humilde y feliz por donde se lo ve, Mark (Channing Tatum), su hermano menor, es antisocial, testarudo y visiblemente infeliz, en parte debido a vivir bajo la sombra de su hermano mayor. Mientras se preparan para las Juegos Olímpicos de Seúl de 1988, Mark es contactado por John du Pont, un multimillonario en extremo excéntrico que está interesado en entrenarlo para la competencia y le propone una oferta imposible de rechazar. Así es que Mark parte para la inmensa hacienda de du Pont, donde tiene su propio chalet todo equipado y donde du Pont instaló un sala de entrenamiento impecable. Todo parece ir muy bien, pero du Pont, interpretado por un excelente Steve Carrell, no es una persona fácil, y junto con la personalidad abombada de Mark, se crea una relación bizarra cuya tensión irá incrementando, en especial luego de que el millonario decide invitar a su hermano mayor a entrenar con ellos, lo que culminará en una situación bastante catastrófica.

En realidad, pensándolo bien, la idea de un choque de personalidades tan raras como lo son estas es fascinante. Creo que podría haberse creado un intenso thriller psicológico y un incisivo estudio de personajes, pero la película calla demasiado, fingiendo sutileza y reflexividad, cuando en realidad es evidente que calla porque no sabe cómo comunicarlo. Hay sugerencias, aquí y allá, de lo que podía haber sido los personajes realmente, almas atormentadas, deseos reprimidos, personalidades débiles, pero todos terminan siendo unidimensionales o incoherentes, y nunca logramos sentir que los conocemos un poquito mejor, más allá de lo anecdótico. Por otro lado, la frialdad del director hace que poco nos importe, y no hablamos de la frialdad de un director como Fincher, cuyo estilo clínico aporta y suma a sus ambientaciones, hablamos de una frialdad que nos aleja emocionalmente de la película y sus personajes y que además aporta muy poco en ambientación, por lo que es imposible crear un interés ni a nivel emocional ni estético.

La languidez de los planos, lo ponderado del ritmo, todo apunta a que hay un punto grandioso e importante que Miller nos quiere comunicar. Quizás sobre el carácter de la riqueza, la forma en que aísla a du Pont, a quien Carrell interpreta de manera tan extraña que nos provoca esa incomodidad que verja entre querer reírnos de él y sentir miedo, porque en su cabeza siempre erguida y su voz calma y suave hay una oscuridad fermentándose. ¿Será la riqueza que lo corrompe? El vacío de tenerlo todo pero nunca acercarse a las cosas importantes de la vida, cosas que David parece obtener con tanta facilidad: amigos, familia, el amor y respeto de la gente en general. Miller se comporta como si estas fueran grandes temáticas, con una solemnidad de quien se siente trascendental en su arte, pero lo que recibimos del otro lado es un mensaje cansado, insignificante y que parece perderse entre los momentos de pausa que pretenden imbuir a la película de una profundidad que no tiene. En querer atribuirle un carácter universal a la problemática de du Pont (¿un carácter americano?), con toda las menciones al patriotismo, a los Estados Unidos, a la guerra, lo que logra es vaciarlo de todo significado. Es una lástima porque la actuación de Carrell es magnífica, su cuerpo un lienzo donde burbujean sentimientos nefastos y podridos, bajo una capa de quietud mórbida y estudiada. Tatum hace lo suyo, y Ruffalo, en el personaje más entrañable de la película, aporta su fácil carisma, que aquí se conjuga perfectamente con su personaje.

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Yo qué sé, tengo entendido que muchos compraron el paquetito de película intelectual, intensa, que no subestima a las audiencias, que no les da las respuestas, que juega con la ambigüedad porque nosotros podemos encargarnos de interpretar todo a piacere. No tengo problema con la ambigüedad, al menos no cuando sé que si golpeo la pared, aquí y allá, no me voy a encontrar con un sonido hueco, sino con una buen revoque de capa, tras capa de cemento (o significado). Foxcatcher se siente inflada por todos lados, y sigue esa nueva tendencia que se está popularizando en Hollywood de aletargar el paso y llenar rollo tras rollo de silencio para simular profundidad, pero al llegar a su clímax y tras leer las plaquitas explicativas de los destinos de los protagonistas, no sentí que haya adquirido ningún nuevo entendimiento de la raza humana, ni siquiera de los tres hombres que retrata el filme, salvo, quizás, lo que podría aparecer en el resumen de wikipedia de sus vidas.

Veredicto: 5/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt1100089/

American Sniper (2014)

Título en español: Francotirador

Cualquier película con “American” en el título me provoca muchísimo escepticismo, y si además está dirigida por un tipo que se ha inclinado más para la derecha, como lo hizo Clint Eastwood, aún más aprensión me provoca. Y aunque el prejuicio suele ser algo perjudicial para la apreciación de cualquier cosa, en este caso me preparó un poco para lo que se venía, una película cobarde, nacionalista, simplista y hasta ofensiva. Es debatible si el contenido político o el mensaje filosófico de una película debe influir en nuestra consideración de los méritos artísticos del filme, pero es una discusión para otro momento. En el caso de Francotirador, que gira en torno a la guerra en Iraq con todo lo que esto conlleva, creo que había una responsabilidad por mínimo aventurar una postura, pero en lugar de esto, la película se acerca más a un videojuego de tirador en primera persona, prescindiendo de desarrollar a sus enemigos, y hasta a su protagonista, y de esta forma trivializa y glorifica el acto guerrero del francotirador.

AMERICAN SNIPER

El guión de Jason Hall, basado en la autobiografía de Chris Kyle, gira en torno al soldado francotirador de los Navy SEALs del ejército de los Estados Unidos, desde su decisión de enlistarse hasta su retorno del cuarto y último servicio en Iraq, donde fue responsable por 160 muertes confirmadas, convirtiéndolo en el francotirador más letal en la historia entera de los Estados Unidos. El guión de Hall y la dirección de Eastwood están tan ceñidos al protagonista que la película pierde alance por todos lados, prescindiendo de oportunidades para hacer reflexiones morales sobre las acciones del soldado, o de balancear otras perspectivas que incluyan a un enemigo que no se reduzca a una sarta de villanos salvajes sin ningún asomo de humanidad, e incluso prescindiendo de explorar el núcleo familiar de Kyle, compuesto de su esposa Taya, de quien no sabemos absolutamente nada, y sus dos hijos quienes no cumplen ninguna función en la película. Y quizás todo esto no sería tan molesto si la película hiciera un buen trabajo de adentrarse en el psique de Kyle, si lo conociéramos tan a fondo que el filme pudiera satisfacernos desde el punto de vista de un estudio de personaje, pero ni eso. Kyle figura como un hombre en extremo simple, un cowboy que motivado por unos atentados en embajadas estadounidenses en medio oriente, cree que puede dar algo por su país, y así pone en riesgo su propia vida incontables veces a raíz de un sentimiento patriótico, y alguna otra motivación a la que se alude, pero nunca se manifiesta realmente.

Con un guión así, es difícil invertir emociones y entregarse a esta película. Los únicos momentos en que la película se eleva es en algunas escenas de acción, donde el suspenso que crea Eastwood funciona con eficiencia, pero no hay nada más que un interés superficial, y tratándose de una temática tan sensible, es doblemente ofensiva la ligereza con que se maneja. No es una película de superhéroes, donde pedirle profundidad a los guiones sería un despropósito (pero dicho esto, las películas de Batman y hasta las de Spiderman contienen mayores exploraciones psicológicas que esta producción), es una película de un reconocido y condecorado héroe americano, y rendirle homenaje habría sido un estudio inteligente de su persona y de sus circunstancias, y no una celebración de sus habilidades militares y su capacidad para matar, sin ningún tipo de implicancia moral. Porque mostrarlo mientras apunta a un niño sosteniendo una bomba y tomando la difícil decisión de si apretar el gatillo o no, no la hace profunda, no significa absolutamente nada, Clinty. Puede y debe mejorar.

La producción es de su protagonista, Bradley Cooper, quien entrenó tanto físico como voz para convertirse en el soldado tejano. Y la verdad es que es un gran trabajo. Su nominación a Mejor Actor fue un tanto inesperada, porque la película recién se había estrenado, y me había provocado un poco de indignación, porque asumí que era un claro caso de alcahueteo al favorito de la Academia Eastwood y a su nuevo chico dorado, Cooper mismo, pero la verdad es que Cooper desaparece en el personaje y en ningún momento lo vi a él en la pantalla, sino que era Chris Kyle de principio a fin. El resto de los actores apenas tiene sentido mencionarlos porque sus papeles tienen justamente el grosor de un papel, son meramente accesorios del protagonista, utilizados para aportarle más dimensión al personaje, pero que no son nadie en sí mismos. Entre ellos está Sienna Miller a la que parece que delegaron todos los papeles de esposa del año pasado, quien también hizo de mujer de Mark Ruffalo en Foxcatcher y a quien no le están brindando las oportunidades de brillar que se merece.

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En fin, cuando comenzaron los créditos finales de Francotirador y aparecieron imágenes colmadas de banderas estadounidenses celebrando a “la leyenda”, no pude evitar preguntarme si realmente todos los involucrados en la producción veían el mundo de manera tan sencilla. Incluso Eastwood, de quien soy la primera en admitir que no soy fan, se me hacía un realizador un poco más reflexivo de lo que demuestra en esta película. Pero por el contrario, lo que obtenemos es una película completamente ciega, y con esto no me refiero únicamente a lo político, sino a la moralidad del personaje en sí, que podría haber sido explorado desde un punto de vista más humano e individual, y a causa de esto no logra ninguna conexión con la audiencia que no sea, de vez en cuando, un pequeño golpe adrenalínico por ver cómo se desarrolla una escena en el campo de batalla, que sí, están decentemente filmadas, pero están tan desprovistas de humanidad que no impactan más que una película de Michael Bay. Y dada la temática, es una verdadera lástima.

Veredicto: 4/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2179136/

Birdman: or (The Unexpected Virtue of Ignorance) (2014)

Título en español: Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia)

Pueden pensar lo que quieran de Birdman, pero hay una cosa que es innegable: esta película es el producto de una visión inspirada, creativa y única, de un director que ha demostrado consistentemente que busca explorar las posibilidades del lenguaje cinematográfico y que ha reunido (como suele hacerlo) un equipo inmensamente talentoso que lo acompaña en el camino. Si hay algo evidente sobre esta película, es la claridad de la visión, el casi tangible cariño para con el material y la originalidad del producto final. Y aquí voy a ser sincera y admitir que por más que es difícil no reconocer la potencialidad de un director como el mexicano Iñárritu (el de Amores Perros, 21 gramosBabel), nunca me terminaba de conquistar porque notaba una insistencia entre densa y pretenciosa en la proyección de sus ideas, pero en el caso de Birdman, esta afectación da lugar a algo que es mucho más gratificador y disfrutable para el espectador: la obvia realización de que estas personas se estaban divirtiendo a lo grande.

Esto se deba, quizás, a que Birdman haya sido catalogada como una comedia, lo cual le permitió a Iñárritu desprenderse de esos intentos de solemnidad que pesan tanto en sus películas pasadas, y le permite una libertad de expresión mucho mayor, y por eso se alza por sobre las otras. El guión, escrito en equipo por el propio Iñárritu y 3 más (incluyendo al argentino Armando Bo), trata de un actor venido a menos, la ex estrella de una saga de acción sobre un superhéroe llamado nada más y nada menos que Birdman, quien intenta recuperar su fama y autoestima mediante el montaje de una obra en Broadway. La obra es una adaptación del cuento corto de Raymond Carver titulado “¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?”, escrita, dirigida y protagonizada por el propio actor llamado Riggan (Michael Keaton). El guión gira en torno a los días previos al estreno de la obra y se ciñe muy ajustadamente a Riggan, siguiéndolo casi constantemente, con una cámara fluida de largos y fascinantes planos secuencias (simulando ser una sola toma continua) que se cuelan por todos los rinconcitos del teatro y que solo lo abandonan ocasionalmente, para acercarnos brevemente a lo que está sucediendo con los personajes secundarios, la familia, amigos y colegas del propio Riggan.

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Los más importantes (e interesantes) son su hija Sam, interpretada por Emma Stone en un papel de adolescente rebelde y mala onda, que le queda muy bien, pero tampoco es tan merecedor de todas las nominaciones y premiaciones que está recibiendo; una de las estrellas de la obra, Mike, un hombre intenso como pocos, interpretado por un Edward Norton en plena demostración de su inmenso talento; la novia de Mike, Lesley, una actriz debutando en Broadway, interpretada por Naomi Watts que logra demostrar una vulnerabilidad y sensibilidad hermosa en muy poco tiempo; y Jake, el productor, abogado, y mejor amigo de Riggan, interpretado por el capo de Zach Galifianakis. Los elementos cómicos del guión giran en torno a las diversas complicaciones que tiene Riggan para lograr su objetivo, y más secundariamente, a los distintos problemas que tienen el resto de los personajes, que van desde egos desmedidos ocultando problemas de seguridad, hasta adicciones y problemas de autoestima. Aunque la película lidia con temas relativamente serios, lo hace con una naturalidad respetuosa y nunca se torna exageradamente dramática. Para ser sincera, el guión no termina de convencer tanto: algunos de los diálogos son algo torpes y hacia el final parece tirarse un poco para atrás, pero gracias a la decisión del director de aproximarse al material con sentido del humor y un estilo visual más liviano, la película es inmensamente disfrutable, y esta queja se convierte en algo menor en lo que es una muy buena película.

Además de enfocarse en sus personajes, la íntima cámara de Emmanuel Lubezki (uno de los mejores directores de fotografía actuales y de todos los tiempos) nos muestra el detrás de escena del mundo de Broadway y a veces logra algún que otro comentario incisivo sobre la naturaleza del mundo del espectáculo, abarcando tanto críticos, como espectadores, como artistas, pero no opta por ahondar en ninguna de estas temáticas sino más bien en explorar la psicología de sus personajes, en particular la de Riggan. Riggan es un personaje sumamente interesante, acosado por el fantasma de su personaje más célebre (casi literalmente), debatiéndose entre la culpa de no ser un mejor padre, marido, novio, y las ganas de probarle a los demás (y a sí mismo) que es un artista serio, que tiene algo que decir y que aportar al mundo del teatro. Explorando la web me encontré con que muchos la encuentran pretenciosa, pero si bien podría aceptar esta etiqueta para los trabajos anteriores de Iñárritu, Birdman se destaca por no tomarse tan en serio, por dejar que el amor por el cine que tienen sus realizadores se cuele por entre todos lados y nos devuelva un producto hermoso.

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Se trata de una película que fluye y avanza al ritmo de su propio tambor, que toma riesgos que resultan (aunque no tantos como me hubiera gustado) y explora y expande los distintos recursos que aporta el medio. La banda sonora, que me recordó a Whiplash porque consiste principalmente de percusiones, también me acercó al trabajo de Jonny Greenwood en las películas de Paul Thomas Anderson, no tanto musicalmente, sino por el efecto que producen, creando una atmósfera bizarra y desconcertante. Pero el corazón de Birdman es Keaton, él mismo un ex-superhéroe (el primer Batman de las películas de Tim Burton), un actor que hace tiempo había quedado en el olvido, como su personaje, pero que aquí demuestra que aún tiene muchísimo que dar. La suya es una interpretación sincera, vibrante, empática, y domina tanto los momentos de humor como las escenas más conmovedoras. Es un gran regreso para el actor, lo que innegablemente también le aporta una dimensión más profunda a la película. Creo que esta es mi favorita de Iñárritu hasta la fecha, su afán por la multiplicidad de personajes e historias se ve reducido un tanto en torno al protagonista, y su visión cinematográfica, que es siempre interesante, resulta mucho más atractiva para la comedia, por lo que espero que su carrera siga en esta misma línea. En fin, Birdman es divertida e inventiva, y a pesar de perder un poco su camino más hacia el final, en su totalidad está hecha con una fe y cariño por parte de sus realizadores que es imposible no quererla. Ah, y los créditos iniciales son fantásticos.

Veredicto: 8/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2562232/