Foxcatcher (2014)

Foxcatcher es otra de las múltiples biopics que se estrenaron el año pasado. No es particularmente destacable en ningún aspecto, pero aceptablemente competente en varios. Para empezar, no tenía idea de la existencia de ninguna de las personas que retrata, y en retrospectiva, tampoco eran personas que me hubieran parecido especialmente interesantes. Pero el trabajo de una biopic exitosa es primero, crear un interés en el sujeto retratado, y segundo, contarlo de forma tal que trascienda el rubro biográfico para convertirse en una buena película en general. Este filme apenas cumple el primer requisito, y no llega ni a acercarse al segundo. No entiendo qué le pasó al director Bennett Miller, quien había empezado tan bien con la excelentísima Capote (esa sí que había logrado trascender del género) y luego nos había entregado Moneyball, que si bien no es un éxito de película, sí era bastante entretenida.

FOXCATCHER Ruffalo Tatum

La película se trata de los Schultz, un par de hermanos estadounidenses que se dedicaron a la lucha olímpica, ese deporte bizarro y homoerótico en que los hombres se toquetean bastante haciendo todo tipo de llaves y poniéndose uno arriba del otro. Ambos Mark y David ganaron medallas de oro por su desempeño en las olimpíadas, pero mientras David (el divino de Mark Ruffalo) es simpático, humilde y feliz por donde se lo ve, Mark (Channing Tatum), su hermano menor, es antisocial, testarudo y visiblemente infeliz, en parte debido a vivir bajo la sombra de su hermano mayor. Mientras se preparan para las Juegos Olímpicos de Seúl de 1988, Mark es contactado por John du Pont, un multimillonario en extremo excéntrico que está interesado en entrenarlo para la competencia y le propone una oferta imposible de rechazar. Así es que Mark parte para la inmensa hacienda de du Pont, donde tiene su propio chalet todo equipado y donde du Pont instaló un sala de entrenamiento impecable. Todo parece ir muy bien, pero du Pont, interpretado por un excelente Steve Carrell, no es una persona fácil, y junto con la personalidad abombada de Mark, se crea una relación bizarra cuya tensión irá incrementando, en especial luego de que el millonario decide invitar a su hermano mayor a entrenar con ellos, lo que culminará en una situación bastante catastrófica.

En realidad, pensándolo bien, la idea de un choque de personalidades tan raras como lo son estas es fascinante. Creo que podría haberse creado un intenso thriller psicológico y un incisivo estudio de personajes, pero la película calla demasiado, fingiendo sutileza y reflexividad, cuando en realidad es evidente que calla porque no sabe cómo comunicarlo. Hay sugerencias, aquí y allá, de lo que podía haber sido los personajes realmente, almas atormentadas, deseos reprimidos, personalidades débiles, pero todos terminan siendo unidimensionales o incoherentes, y nunca logramos sentir que los conocemos un poquito mejor, más allá de lo anecdótico. Por otro lado, la frialdad del director hace que poco nos importe, y no hablamos de la frialdad de un director como Fincher, cuyo estilo clínico aporta y suma a sus ambientaciones, hablamos de una frialdad que nos aleja emocionalmente de la película y sus personajes y que además aporta muy poco en ambientación, por lo que es imposible crear un interés ni a nivel emocional ni estético.

La languidez de los planos, lo ponderado del ritmo, todo apunta a que hay un punto grandioso e importante que Miller nos quiere comunicar. Quizás sobre el carácter de la riqueza, la forma en que aísla a du Pont, a quien Carrell interpreta de manera tan extraña que nos provoca esa incomodidad que verja entre querer reírnos de él y sentir miedo, porque en su cabeza siempre erguida y su voz calma y suave hay una oscuridad fermentándose. ¿Será la riqueza que lo corrompe? El vacío de tenerlo todo pero nunca acercarse a las cosas importantes de la vida, cosas que David parece obtener con tanta facilidad: amigos, familia, el amor y respeto de la gente en general. Miller se comporta como si estas fueran grandes temáticas, con una solemnidad de quien se siente trascendental en su arte, pero lo que recibimos del otro lado es un mensaje cansado, insignificante y que parece perderse entre los momentos de pausa que pretenden imbuir a la película de una profundidad que no tiene. En querer atribuirle un carácter universal a la problemática de du Pont (¿un carácter americano?), con toda las menciones al patriotismo, a los Estados Unidos, a la guerra, lo que logra es vaciarlo de todo significado. Es una lástima porque la actuación de Carrell es magnífica, su cuerpo un lienzo donde burbujean sentimientos nefastos y podridos, bajo una capa de quietud mórbida y estudiada. Tatum hace lo suyo, y Ruffalo, en el personaje más entrañable de la película, aporta su fácil carisma, que aquí se conjuga perfectamente con su personaje.

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Yo qué sé, tengo entendido que muchos compraron el paquetito de película intelectual, intensa, que no subestima a las audiencias, que no les da las respuestas, que juega con la ambigüedad porque nosotros podemos encargarnos de interpretar todo a piacere. No tengo problema con la ambigüedad, al menos no cuando sé que si golpeo la pared, aquí y allá, no me voy a encontrar con un sonido hueco, sino con una buen revoque de capa, tras capa de cemento (o significado). Foxcatcher se siente inflada por todos lados, y sigue esa nueva tendencia que se está popularizando en Hollywood de aletargar el paso y llenar rollo tras rollo de silencio para simular profundidad, pero al llegar a su clímax y tras leer las plaquitas explicativas de los destinos de los protagonistas, no sentí que haya adquirido ningún nuevo entendimiento de la raza humana, ni siquiera de los tres hombres que retrata el filme, salvo, quizás, lo que podría aparecer en el resumen de wikipedia de sus vidas.

Veredicto: 5/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt1100089/

American Sniper (2014)

Título en español: Francotirador

Cualquier película con “American” en el título me provoca muchísimo escepticismo, y si además está dirigida por un tipo que se ha inclinado más para la derecha, como lo hizo Clint Eastwood, aún más aprensión me provoca. Y aunque el prejuicio suele ser algo perjudicial para la apreciación de cualquier cosa, en este caso me preparó un poco para lo que se venía, una película cobarde, nacionalista, simplista y hasta ofensiva. Es debatible si el contenido político o el mensaje filosófico de una película debe influir en nuestra consideración de los méritos artísticos del filme, pero es una discusión para otro momento. En el caso de Francotirador, que gira en torno a la guerra en Iraq con todo lo que esto conlleva, creo que había una responsabilidad por mínimo aventurar una postura, pero en lugar de esto, la película se acerca más a un videojuego de tirador en primera persona, prescindiendo de desarrollar a sus enemigos, y hasta a su protagonista, y de esta forma trivializa y glorifica el acto guerrero del francotirador.

AMERICAN SNIPER

El guión de Jason Hall, basado en la autobiografía de Chris Kyle, gira en torno al soldado francotirador de los Navy SEALs del ejército de los Estados Unidos, desde su decisión de enlistarse hasta su retorno del cuarto y último servicio en Iraq, donde fue responsable por 160 muertes confirmadas, convirtiéndolo en el francotirador más letal en la historia entera de los Estados Unidos. El guión de Hall y la dirección de Eastwood están tan ceñidos al protagonista que la película pierde alance por todos lados, prescindiendo de oportunidades para hacer reflexiones morales sobre las acciones del soldado, o de balancear otras perspectivas que incluyan a un enemigo que no se reduzca a una sarta de villanos salvajes sin ningún asomo de humanidad, e incluso prescindiendo de explorar el núcleo familiar de Kyle, compuesto de su esposa Taya, de quien no sabemos absolutamente nada, y sus dos hijos quienes no cumplen ninguna función en la película. Y quizás todo esto no sería tan molesto si la película hiciera un buen trabajo de adentrarse en el psique de Kyle, si lo conociéramos tan a fondo que el filme pudiera satisfacernos desde el punto de vista de un estudio de personaje, pero ni eso. Kyle figura como un hombre en extremo simple, un cowboy que motivado por unos atentados en embajadas estadounidenses en medio oriente, cree que puede dar algo por su país, y así pone en riesgo su propia vida incontables veces a raíz de un sentimiento patriótico, y alguna otra motivación a la que se alude, pero nunca se manifiesta realmente.

Con un guión así, es difícil invertir emociones y entregarse a esta película. Los únicos momentos en que la película se eleva es en algunas escenas de acción, donde el suspenso que crea Eastwood funciona con eficiencia, pero no hay nada más que un interés superficial, y tratándose de una temática tan sensible, es doblemente ofensiva la ligereza con que se maneja. No es una película de superhéroes, donde pedirle profundidad a los guiones sería un despropósito (pero dicho esto, las películas de Batman y hasta las de Spiderman contienen mayores exploraciones psicológicas que esta producción), es una película de un reconocido y condecorado héroe americano, y rendirle homenaje habría sido un estudio inteligente de su persona y de sus circunstancias, y no una celebración de sus habilidades militares y su capacidad para matar, sin ningún tipo de implicancia moral. Porque mostrarlo mientras apunta a un niño sosteniendo una bomba y tomando la difícil decisión de si apretar el gatillo o no, no la hace profunda, no significa absolutamente nada, Clinty. Puede y debe mejorar.

La producción es de su protagonista, Bradley Cooper, quien entrenó tanto físico como voz para convertirse en el soldado tejano. Y la verdad es que es un gran trabajo. Su nominación a Mejor Actor fue un tanto inesperada, porque la película recién se había estrenado, y me había provocado un poco de indignación, porque asumí que era un claro caso de alcahueteo al favorito de la Academia Eastwood y a su nuevo chico dorado, Cooper mismo, pero la verdad es que Cooper desaparece en el personaje y en ningún momento lo vi a él en la pantalla, sino que era Chris Kyle de principio a fin. El resto de los actores apenas tiene sentido mencionarlos porque sus papeles tienen justamente el grosor de un papel, son meramente accesorios del protagonista, utilizados para aportarle más dimensión al personaje, pero que no son nadie en sí mismos. Entre ellos está Sienna Miller a la que parece que delegaron todos los papeles de esposa del año pasado, quien también hizo de mujer de Mark Ruffalo en Foxcatcher y a quien no le están brindando las oportunidades de brillar que se merece.

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En fin, cuando comenzaron los créditos finales de Francotirador y aparecieron imágenes colmadas de banderas estadounidenses celebrando a “la leyenda”, no pude evitar preguntarme si realmente todos los involucrados en la producción veían el mundo de manera tan sencilla. Incluso Eastwood, de quien soy la primera en admitir que no soy fan, se me hacía un realizador un poco más reflexivo de lo que demuestra en esta película. Pero por el contrario, lo que obtenemos es una película completamente ciega, y con esto no me refiero únicamente a lo político, sino a la moralidad del personaje en sí, que podría haber sido explorado desde un punto de vista más humano e individual, y a causa de esto no logra ninguna conexión con la audiencia que no sea, de vez en cuando, un pequeño golpe adrenalínico por ver cómo se desarrolla una escena en el campo de batalla, que sí, están decentemente filmadas, pero están tan desprovistas de humanidad que no impactan más que una película de Michael Bay. Y dada la temática, es una verdadera lástima.

Veredicto: 4/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2179136/

Birdman: or (The Unexpected Virtue of Ignorance) (2014)

Título en español: Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia)

Pueden pensar lo que quieran de Birdman, pero hay una cosa que es innegable: esta película es el producto de una visión inspirada, creativa y única, de un director que ha demostrado consistentemente que busca explorar las posibilidades del lenguaje cinematográfico y que ha reunido (como suele hacerlo) un equipo inmensamente talentoso que lo acompaña en el camino. Si hay algo evidente sobre esta película, es la claridad de la visión, el casi tangible cariño para con el material y la originalidad del producto final. Y aquí voy a ser sincera y admitir que por más que es difícil no reconocer la potencialidad de un director como el mexicano Iñárritu (el de Amores Perros, 21 gramosBabel), nunca me terminaba de conquistar porque notaba una insistencia entre densa y pretenciosa en la proyección de sus ideas, pero en el caso de Birdman, esta afectación da lugar a algo que es mucho más gratificador y disfrutable para el espectador: la obvia realización de que estas personas se estaban divirtiendo a lo grande.

Esto se deba, quizás, a que Birdman haya sido catalogada como una comedia, lo cual le permitió a Iñárritu desprenderse de esos intentos de solemnidad que pesan tanto en sus películas pasadas, y le permite una libertad de expresión mucho mayor, y por eso se alza por sobre las otras. El guión, escrito en equipo por el propio Iñárritu y 3 más (incluyendo al argentino Armando Bo), trata de un actor venido a menos, la ex estrella de una saga de acción sobre un superhéroe llamado nada más y nada menos que Birdman, quien intenta recuperar su fama y autoestima mediante el montaje de una obra en Broadway. La obra es una adaptación del cuento corto de Raymond Carver titulado “¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?”, escrita, dirigida y protagonizada por el propio actor llamado Riggan (Michael Keaton). El guión gira en torno a los días previos al estreno de la obra y se ciñe muy ajustadamente a Riggan, siguiéndolo casi constantemente, con una cámara fluida de largos y fascinantes planos secuencias (simulando ser una sola toma continua) que se cuelan por todos los rinconcitos del teatro y que solo lo abandonan ocasionalmente, para acercarnos brevemente a lo que está sucediendo con los personajes secundarios, la familia, amigos y colegas del propio Riggan.

Birdman

Los más importantes (e interesantes) son su hija Sam, interpretada por Emma Stone en un papel de adolescente rebelde y mala onda, que le queda muy bien, pero tampoco es tan merecedor de todas las nominaciones y premiaciones que está recibiendo; una de las estrellas de la obra, Mike, un hombre intenso como pocos, interpretado por un Edward Norton en plena demostración de su inmenso talento; la novia de Mike, Lesley, una actriz debutando en Broadway, interpretada por Naomi Watts que logra demostrar una vulnerabilidad y sensibilidad hermosa en muy poco tiempo; y Jake, el productor, abogado, y mejor amigo de Riggan, interpretado por el capo de Zach Galifianakis. Los elementos cómicos del guión giran en torno a las diversas complicaciones que tiene Riggan para lograr su objetivo, y más secundariamente, a los distintos problemas que tienen el resto de los personajes, que van desde egos desmedidos ocultando problemas de seguridad, hasta adicciones y problemas de autoestima. Aunque la película lidia con temas relativamente serios, lo hace con una naturalidad respetuosa y nunca se torna exageradamente dramática. Para ser sincera, el guión no termina de convencer tanto: algunos de los diálogos son algo torpes y hacia el final parece tirarse un poco para atrás, pero gracias a la decisión del director de aproximarse al material con sentido del humor y un estilo visual más liviano, la película es inmensamente disfrutable, y esta queja se convierte en algo menor en lo que es una muy buena película.

Además de enfocarse en sus personajes, la íntima cámara de Emmanuel Lubezki (uno de los mejores directores de fotografía actuales y de todos los tiempos) nos muestra el detrás de escena del mundo de Broadway y a veces logra algún que otro comentario incisivo sobre la naturaleza del mundo del espectáculo, abarcando tanto críticos, como espectadores, como artistas, pero no opta por ahondar en ninguna de estas temáticas sino más bien en explorar la psicología de sus personajes, en particular la de Riggan. Riggan es un personaje sumamente interesante, acosado por el fantasma de su personaje más célebre (casi literalmente), debatiéndose entre la culpa de no ser un mejor padre, marido, novio, y las ganas de probarle a los demás (y a sí mismo) que es un artista serio, que tiene algo que decir y que aportar al mundo del teatro. Explorando la web me encontré con que muchos la encuentran pretenciosa, pero si bien podría aceptar esta etiqueta para los trabajos anteriores de Iñárritu, Birdman se destaca por no tomarse tan en serio, por dejar que el amor por el cine que tienen sus realizadores se cuele por entre todos lados y nos devuelva un producto hermoso.

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Se trata de una película que fluye y avanza al ritmo de su propio tambor, que toma riesgos que resultan (aunque no tantos como me hubiera gustado) y explora y expande los distintos recursos que aporta el medio. La banda sonora, que me recordó a Whiplash porque consiste principalmente de percusiones, también me acercó al trabajo de Jonny Greenwood en las películas de Paul Thomas Anderson, no tanto musicalmente, sino por el efecto que producen, creando una atmósfera bizarra y desconcertante. Pero el corazón de Birdman es Keaton, él mismo un ex-superhéroe (el primer Batman de las películas de Tim Burton), un actor que hace tiempo había quedado en el olvido, como su personaje, pero que aquí demuestra que aún tiene muchísimo que dar. La suya es una interpretación sincera, vibrante, empática, y domina tanto los momentos de humor como las escenas más conmovedoras. Es un gran regreso para el actor, lo que innegablemente también le aporta una dimensión más profunda a la película. Creo que esta es mi favorita de Iñárritu hasta la fecha, su afán por la multiplicidad de personajes e historias se ve reducido un tanto en torno al protagonista, y su visión cinematográfica, que es siempre interesante, resulta mucho más atractiva para la comedia, por lo que espero que su carrera siga en esta misma línea. En fin, Birdman es divertida e inventiva, y a pesar de perder un poco su camino más hacia el final, en su totalidad está hecha con una fe y cariño por parte de sus realizadores que es imposible no quererla. Ah, y los créditos iniciales son fantásticos.

Veredicto: 8/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2562232/

Leviafan (2014)

Título en español: Leviatán

Enfrentarnos al nombre y póster de esta película, un hombre sentado frente al esqueleto de una gran criatura marina, genéricamente llamada leviatán, nos conduce directamente a la reflexión. ¿Qué habrá querido comunicarnos el excelente director ruso Andrey Zvyagintsev con las referencias a esta fantástica criatura bíblica? En la Biblia aparece como un símbolo del mal, una criatura más comúnmente asociada con Satanás, pero principalmente, una criatura indomable (luego asociada con Moby Dick, por ejemplo), una clara señal de la inferioridad del hombre frente a Dios, que fue su creador. Allí en el póster, vemos al hombre, que en realidad es el hijo del protagonista, como una figura insignificante, minúscula. Pero por otro lado, Leviatán también es el nombre de la obra más famosa de Thomas Hobbes, un libro que aboga por el estado absoluto y que es la base teórica de los contratos sociales. Como verán, hay referencias para todos lados, pero no por esto se convierte en algo inaccesible, al contrario, los simbolismos y referencias funcionan como subtexto, pero también hay muchísimo en la superficie que funciona independientemente de aquello.

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En fin, la película, que según el director es una versión moderna del libro de Job, aquella sección de la Biblia que trata del pobre desgraciado a quien lo azotan numerosas calamidades para poner a prueba su fe, lidia con un hombre sencillo, Kolya, al cual, justamente, lo azotan varias calamidades. Vive con su bella mujer y su hijo adolescente de su matrimonio previo en un pequeño pueblo costero en el noroeste de Rusia, en una modesta comunidad gobernada por un alcalde corrupto y bajo la severa influencia de la Iglesia Ortodoxa. Sucede que el alcalde está interesado en la locación donde vive para realizar una construcción importante, y hará todo lo que está en sus manos para quitársela a él y a su familia. Esta situación desencadena el principal arco dramático del guión, el cual tendrá diversas consecuencias, todas, como podemos esperar, bastante nefastas. Para pelear contra este leviatán de autoritarismo, Kolya llama a su viejo amigo Dmitri, un abogado exitoso que ahora vive en Moscú. Será una lucha entre un defensor idealista, un hombre que confía en las leyes y en los hechos, contra un atacante cruel, abusivo e irrazonable, un tipo que no teme utilizar medidas extremas para hacerse con lo que quiere.

Una de las cosas más interesantes del guión es que, si bien decide bombardear al protagonista con una cantidad importante de desgracias, no se lo presenta como una figura fácil de victimizar. Al contrario, Kolya es un hombre bastante básico, que se nota que ama a su familia pero por otro lado carece de suficiente sensibilidad para notar que la mujer no es feliz, un tipo que bebe demasiado (¡y cómo refuerza el estereotipo de ruso toma-vodka esta película!), un hombre con problemas de ira al que le cuesta controlarse. Esto no quiere decir que cuando las injusticias empiezan a castigarlo, no las veamos como tales, pero por la naturaleza de su personalidad, nunca lo vemos como una víctima patética, nunca se alcanzan tonos melodramáticos (si bien hay un montón de situaciones que se prestarían para eso), los sentimientos tanto de los personajes como de nosotros, los espectadores, son austeros, sobrios, como el paisaje muerto y desolado en donde viven. Y aquí me gustaría resaltar la magnífica fotografía del colaborador fiel del director, Mikhail Krichman, que otorga a las vistas inertes una cierta belleza inquietante, logrando provocar una intensa fascinación por esos paisajes muertos y sombríos.

La película lleva un paso deliberado, lento, pero que va adquiriendo momentum a medida que se complican los arcos dramáticos. Tiene escasa edición y prefiere los planos estáticos y largos, optando por comunicar mediante las excelentes actuaciones de su elenco y el poderoso simbolismo de los panoramas antes que cortes, montajes o una dirección ostentosa. Vivimos los momentos más intensos a nivel dramático fuera de cuadro, ajenos y distantes, pero escuchamos los veredictos eternos de una juez con voz robótica y monótona, y el sermón de un cura amigo del alcalde, ambos muy lejos de tener el afán por la justicia (civil, divina) que deberían estar tan arraigadas a sus cargos, y vemos esto, y no lo otro porque el filme destila cinismo, nos noquea con ácidas críticas a los dos sistemas más poderosos de Rusia, que aquí están encamados en una orgía de corrupción altamente perturbadora.

leviatán

El director se inspiró en una historia real de un hombre en una situación similar en un pueblo de los Estados Unidos. Como verán, su poca fe en las autoridades trasciende límites geográficos. Pero si bien la fe en las figuras de gobierno son inexistentes, ¿qué nos dice sobre la fe en una justicia trans-humana, una justicia divina? ¿Será Kolia capaz de domar al leviatán? Con todo y esto, la película contiene algunos momentos de un humor bien negro, y si bien avanza lentamente, su duración de casi dos horas y medias nunca se torna pesada. Es mucho más ambiciosa que Elena El regreso, los excelentes trabajos anteriores de Zvyangintsev, porque por momentos adquiere un alcance casi épico, pero para todo el realismo que manifiesta, hay algunos giros del guión que no terminan de convencer del todo. Dicho esto, la película es fantástica, cuenta con una de las mejores fotografías del año pasado y ostenta unas hermosas composiciones del maestro Philip Glass. Es parca, reflexiva e intensa, y su final es excelente y memorable, pero muestra una realidad de nuestra insignificancia que resulta bastante deprimente; están advertidos.

Veredicto: 8/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2802154/

Minireseñas: El orgullo de los votos de pasión

The Vow (2012)

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Título en español: Votos de amor

Antes de leer este comentario y tomárselo demasiado a pecho, hago una declaración. Este es uno de los tipos de película que menos disfruto en general, y solo la vi porque tenía una abstinencia muy grave de Rachel McAdams (como verán más abajo, tengo un fanatismo importante). Es una comedia romántica, de estas que disfrutan de probar a la pareja feliz con un problema de salud medio grave y ver cómo se las arreglan (si es amor del real, claro). En este caso, tenemos a Leo (Channing Tatum) y Paige (McAdams): vemos cómo se conocen, cómo se encanta y cómo comienzan una vida juntos, casados y enamorados. Son un par de artistas, mentes liberales, espontáneos, llenos de vida, en fin, te venden a la pareja que todos quieren ser. Pero sucede que luego de un accidente, Paige pierde la memoria de este nuevo ser tan copado en que se había convertido, y su último recuerdo es de su vieja vida, cuando todavía vivía con sus padres súper conservadores (Sam Neill y Jessica Lange) y estaba enamorada del chetito sorete Kyle. Así que Leo se ve obligado a intentar reconquistar a su esposa, aunque esta es apenas una sombra de lo que solía ser. Esta película está hecha para llorar, pero en especial, para hacerse con un estándar del amor y de un príncipe azul incluso más irreales que las películas más fantasiosas de Disney. No hay absolutamente nada que destacar más allá de las actuaciones decentes de los involucrados, y en especial, la magia de ver a McAdams brillar en la pantalla. (Ya les dije que era fan.)

Veredicto: 3/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt1606389/

Passion (2012)

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Título en español: Pasión

Ay, Brian De Palma, ay. Es el Hitchcock terraja de nuestros tiempos. Qué tipo que me produce sentimientos tan ambivalentes. Es que tiene un estilo increíble, una lenguaje cinematográfico único y personal, instantáneamente reconocible y muchas veces súper interesante, pero lamentablemente casi siempre está puesto al servicio de unos guiones paupérrimos, superficiales, ridículos y hasta insultantes. Este es el caso de Pasión, una película que gira en torno a las ambiciones de dos mujeres de negociosos que compiten por un ascenso. Una es interpretada por Rachel McAdams, aquí representando a las rubias frías que tanto le gustaban a Hitch, una mujer viciosa, psicótica y sádica. En contraposición está Noomi Rapace, algo más sumisa y manipulable en apariencia, pero oh sorpresa que el guión nos depara una dosis básica de giros de tuerca. Nótese que opté por usar los nombres de los actores directamente, porque aquí no hay personajes. Demás está decir que lo absurdo de las vueltas del guión son, en parte, intencionales. Acá se está optando por una atmósfera surreal, narradores no confiables y toda la cosa; además, todo está salpicado del más negro de los humores, pero incluso admitiendo esto, hay límites. Porque aunque De Palma quisiera hacer uno de esos thrillers eróticos y exagerados que tanto le gustan, Pasión nunca se siente lo suficientemente arriesgada: la violencia y el sexo, que podrían haber vendido el absurdo, están bastante recatados, por lo que el espectador no tiene de dónde agarrarse. Los personajes son incluso menos que caricaturas, no sabemos nada de ellos, de donde vienen ni qué los motiva; esto, sumado a la implausibilidad de la trama, resulta en un suspenso muy artificial, porque poco nos importa qué pasará. McAdams está deliciosa en el papel, Rapace increíblemente irritante, la banda sonora de Pino Donaggio es exquisita, y es, más allá de juicios de valor, sumamente interesante visualmente, pero en definitiva, es imposible verla como una buena película.

Veredicto: 4/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt1829012/

Pride (2014)

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Por alguna razón, desde que comenzó esta película, no pude evitar pensar que hubiera sido un excelente musical. Hay algo tan alegre, tan dinámico en los ritmos y tiempos que maneja, y los personajes son tan coloridos y entrañables, que fácilmente habría resultado un éxito en ese medio. No me sorprendió en absoluto cuando recién, leyendo sobra la película, leí que estaba siendo adaptada para una comedia musical: ¡un éxito! De cualquier forma, Pride funciona bastante bien así como está. Se trata de la improbable unión entre un grupo de activistas de gays y lesbianas con un gremio de mineros galeses en huelga, durante la huelga nacional británica de mineros en 1984, bajo el duro mandato de Margaret Thatcher. Debido a que la Unión Nacional de Mineros no quería verse involucrada con un grupo LGTB, el grupo activista Gays y Lesbianas Apoyan a los Mineros, liderados por el joven Mark, deciden llevar sus esfuerzos al pequeño pueblo de Onllwyn en Gales, en donde un par de los locales están interpretados por actorazos como Bill Nighy, Paddy Considine e Imelda Staunton . Esto impulsa un montón de giros dramáticos en el guión que están muy interesantes. Lo más lindo, por supuesto, es ver cómo los personajes van desprendiéndose de prejuicios y uniendo fuerzas, ambos grupos unidos por el abuso, y cómo se crea un vínculo sincero entre ambas partes, y en particular, entre varios personajes. Sería difícil saber si en la vida real esto se dio tan así, pero aunque en el filme esté un tanto idealizado, no rechina tanto porque, como venía diciendo, la película en general crea una atmósfera súper festiva y no se disculpa por presentar los hechos con un tinte de romanticismo. Por otro lado, demás está decir que el guión contiene bastantes clichés: el ejemplo más claro quizás sea el homosexual extravagante que conquista a todos con sus pasos de baile (interpretado por un maravilloso Dominic West, muy alejado de su Jimmy McNulty de The Wire), pero a pesar de ser un tanto trillada, siempre se siente sincera. Hay algunos aspectos poco desarrollados del guión (la amenaza del SIDA, el arco de varios personajes, incluyendo uno de los protagonistas, Mark) que la tiran un poco abajo, pero en general, Pride es una película muy divertida, conmovedora y, en particular, hecha con mucho amor.

Veredicto: 7/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt3169706/

The Theory of Everything (2014)

Título en español: La teoría del todo

Qué sensación extraña debe ser que decidan hacer una película sobre tu vida cuando aún te queda algo por vivirla. Las otras biopics (películas biográficas) que vi recientemente lidiaban con dos figuras célebres (Alan Turing en El código enigma y Martin Luther King en Selma) pero que ya está están fallecidas, por lo que resulta más fácil utilizarlas como inspiración para este tipo de películas dando una opinión más oficializada de las personas. En el caso de La teoría del todo, los realizadores arriesgan una opinión y una visión del ser que todavía podría ser, de alguna manera, alterada.  El objeto en cuestión se trata de Stephen Hawking, uno de los científicos más célebres del siglo XX, si no por sus dotes cientificas, al menos por alcanzar la ciencia a las masas, y especialmente por el hecho de haber logrado todo esto bajo la debilitante opresión de una terrible enfermedad. Pero aunque La teoría del todo no pueda vanagloriarse de ser la versión final de la biografía de Hawking, sí cumple con informarnos sobre una porción y sobre un aspecto en particular de su vida, y concentrándose en esto, termina siendo una película bastante decente.

Esta comienza cuando Hawking está preparando su doctorado en la universidad de Oxford. Cuando lo conocemos, es un chico un tanto excéntrico, como todos los protagonistas de estas biopics de genios, pero simpático. Se lleva bien con sus compañeros, en especial con Brian, con quien tiene una amistad estrecha, y si bien de inmediato lo vemos intentar cortejar torpemente a quien luego sería su esposa, no es un completo desastre. De hecho, la chica, Jane, ella misma una estudiante de inglés y francés, parece bastante encantada con él. De inmediato la química entre ellos se hace evidente. Esto se debe en gran parte a la excelente labor de los protagonistas: Eddie Redmayne y Felicity Jones. Pero esta conexión sería puesta a prueba demasiado rápidamente, ya que luego de presentar unos síntomas extraños y someterse a un análisis neurológico, Hawking (21 años) es diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa muy rara que acabaría por dejarlo casi completamente paralizado.

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A partir de este diagnosis, y una correspondiente crisis emocional, Stephen y Jane comienzan la ardua batalla por tener una vida plena, y por tener una vida juntos. Es realmente fascinante e inmensamente inspirador, y no necesariamente un mérito del guión, la forma en que estos dos continúan con sus vidas. Por su parte, Hawking continúa con su doctorado, logrando producir unas teorías revolucionarias mientras va progresivamente adquiriendo el renombre que tiene hoy en día. Pero lo más interesante aún, y esto sí es logro del guión, basado en el libro de la mismísima Jane Hawking, es cómo los realizadores deciden darle el foco principal a la vida personal de la pareja y al desarrollo de su relación. Este foco se mantiene consistente y es explorado adecuadamente, lo que en mi opinión la pone por arriba de El código enigma, en donde las carencias del guión en cuanto a la vida personal de Turing impiden el impacto dramático que podría haber tenido. La relación es construida progresivamente, con mucho cuidado y sensibilidad, y la película realmente logra transmitir un sentimiento bello y puro, a pesar de que (y esto no es un spoiler porque es la vida real) ellos no tuvieran un final feliz juntos. Y es que no se trata de esto; insisto, el gran logro del filme es lograr que nos encariñemos con una pareja hermosa y que igualmente podamos empatizar cuando esta finalmente se desmorona.

De cualquier forma, aunque cuentes con el guión más trascendente y el director más competente, sería imposible lograr esa conexión con el espectador sin actores sensibles y valientes, y esta película no contará exactamente con lo primero, pero sí puede depender completamente de lo segundo. Felicity Jones en el papel de Jane es conmovedora y hermosa, es extremadamente fácil ponernos en su lugar porque tiene una apertura total; es una excelente actuación que espero que le brinde nuevas oportunidades. Pero por supuesto aquí la estrella es Redmayne. Admito que antes de verla sentía una cierta aprensión por el papel, me parecía una treta tan evidente para hacerse con un nombre y alguna estatuilla, un papel tan burdamente ostentoso. Pero Redmayne está completamente desprovisto de pretensiones. Habita el rol con una entrega total. Más allá de los requerimientos físicos que exige el papel, que son muchos, su expresividad y su rango emocional son abrumadores. No puedo describir la felicidad que me provocaba cuando Hawking hacía una de sus incontables bromas y esto se manifestaba en las cejas arqueadas de Redmayne, el resto de su cuerpo completamente paralizado por la enfermedad. Es una actuación brillante, y si se lleva todos los premios, nadie podría quejarse.

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En conclusión, la película de James Marsh (el director que nos dio el delicioso documental Man on Wire) no pasará a la historia como un hito fílmico. Está bellamente fotografiada, pero no destaca por sobre la estética que suelen elegir este tipo de películas biográficas, es linda, pero demasiado sentimentalista. Lo mismo puedo decir de la banda sonora de Jóhann Jóhannsson, aunque para ser franca, ambas están puestas al servicio de un guión que apela más a nuestro lado emocional, así es que quizás culparía al director por estas tendencias tan cursis. Los actores secundarios (que incluye a la genia de Emily Watson) hacen su trabajo, pero sus papeles están poco desarrollados. Y en definitiva, la película se siente como que podría haber sido más, pero estaba satisfecha con no arriesgarse demasiado. Se presentaba una temática interesantísima para ahondar en manos de un mejor escritor; la manera en que la fortaleza de uno mismo, y en especial, la manera en que la unión de las parejas es puesta a prueba por este tipo de enfermedades. El tema se trata hasta ahí, nos deja con gusto a poco. Pero afortunadamente, Redmayne y Jones ponen más de lo que les exige el guión y así es como el filme logra, si bien efímeramente, una conexión con el espectador.

Veredicto: 7/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2980516/

Minireseñas: St. Vincent: el rompenieves del bosque

Snowpiercer (2013)

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Título en español: Rompenieves

Bueno, ¿qué acabo de ver? Digo, realmente no lo sé. ¿Fue horrible? Y no, en realidad fue algo entretenida, pero tiene un estilo tan disperso y desparejo que cuando terminó, quedé completamente anonadada. La premisa ya es bastante bizarra, se trata de una sociedad post-apocalíptica en donde todo lo que resta de la humanidad vive en un gran tren (sí, tren) autosustentable que da la vuelta al mundo una vez por año, recorriendo un planeta completamente cubierto de nieve. El tren, como suele ser el caso, está divido por clase social, en donde los pobres se acumulan en la parte de atrás, liderados por el viejo sabio (John Hurt), su heredero revolucionario Curtis (el todo-americano Chris Evans) y su compinche irlandés Edgar (Jamie Bell). Juntos planean una rebelión contra las clases altas, lideradas a su vez por el presidente de todo el resto del mundo y creador del tren, Wilford (Ed Harris); ni bien comenzado el filme, los revolucionarios secuestran a la mensajera de las clases altas, Mason (Tilda Swinton en una demencia de papel), quien los lleva por un tour de los vagones del tren (que culminaría en el primero habitado por “la máquina” y Wilford) que es la parte más divertida, inventiva y visualmente extraordinaria de la película. Adaptándose a las formas del tren, los vagones ofician de todo tipo de cosas (pasando desde un acuario hasta un boliche lleno de millonarios bailando de estupefacientes bizarros). La película fue escrita y dirigida por el surcoreano Joon-ho Bong (adaptada de la novela gráfica Le Transperceneig), lo cual quizás explique la disparidad de simbolismos y estilos. Pero además de esta mezcla estilística bizarra, la película sufre por los millones de agujeros a nivel de guión, y se cree mucho más inteligente de lo que realmente es, lo cual la hace doblemente ridícula. La dirección de arte es fantástica y se nota que fue hecha con muchas ganas, pero es imposible mirarla sin gritar cada 5 minutos un gran “¡qué divague!”

Veredicto: 5/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt1706620/

St. Vincent (2014)

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Título en español: St. Vincent: un vecino de otro mundo (?)

Esta es la típica comedia indie conmovedora de la temporada, protagonizada por un actor reconocido abriéndole el paso a un escritor/director novato (Theodore Melfi).  Y como suele ser el caso, es decente, honesta y perdonablemente poco creativa. La película gira en torno a la amistad improbable (aunque no tan improbable en el mundo del cine) entre un niño de una sensibilidad y empatía adulta, Oliver, y su vecino gruñón, cínico pero querible, Vincent (interpretado por Bill Murray con toneladas de personalidad). Creo que podría dejar el comentario por ahí, y ya tendrían lo necesario para evaluar de qué se trata, pero voy a agregar que tienen a Melissa McCarthy como la madre recién divorciada y mudada del niño, en una papel más sensible que cómico, y a la genia de Naomi Watts haciendo de la amiga prostituta rusa de Vincent en una papel que demuestra sus dotes para la comedia. Esperen montajes de Oliver y Vincent haciendo cosas gracias e inapropiadas para niños, pero aprendiendo lecciones de vida, un subidón dramático vinculado con un par de tramas secundarias que lidian con apuestas y con la mujer de Vincent, que terminan de darle un poco más de “humanidad” y “profundidad” al personaje, un quiebre en el arco dramático y un final para enternecer nuestros corazones. Si notan un poco de cinismo en este comentario, es solo porque la fórmula está tan usada que exaspera de a ratos, pero la película es a menudo tierna, divertida y muy bien actuada, y a Murray lo disfruté en este papel como hacía años no me pasaba.

Veredicto: 6/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2170593/
Into the Woods (2014)

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Título en español: En el bosque

Ah bueno. Ya he hablado de alguna película bastante mala, pero nada a este nivel. Me parece un insulto hasta incluirla en mi blog porque no la quiero ni llamar una película. Este desperdicio de celuloide, basado en el musical de Sondheim, es una afronta a todo lo bello y profundo del séptimo arte. El guión, que está divido en dos actos con extremada torpeza, trata de un panadero y su mujer (Emily Blunt, lo único que me salvó la cabeza), víctimas de la maldición de un bruja (Meryl Streep: intentó hacer algo divertido, pero es todo tan desastroso que no sé qué decir) que les impide tener un hijo. Para romper la maldición y cumplir con su sueño, tienen que robar un ítem característico de distintos personajes de los cuentos tradicionales recogidos por los hermanos Grimm (la Cenicienta [dicho así con el artículo recién me sonó re terraja]; Jack, el de las habichuelas; Caperucita Roja y Rapunzel). Todos estos personajes tienen sus tramas secundarias y todos se encuentran en el bosque, que está tan pero tan mal hecho que parece una puesta en escena de una obra de secundaria. Lo inmensamente frustrante del guión es lo pésimo que están conectadas estas historias y lo anticlimático de la culminación de esta primera historia; sí, porque una vez que se resuelve esta trama, el segundo acto da comienzo a otra completamente diferente y si poco me importaba la resolución de la primera, imagínense la segunda. Hay un sinfín de actores conocidos y no tan conocidos que hacen una aparición en esta bazofia de Rob Marshall (quien nos dio la gema que es Chicago), cantando una canción que suena igual a la otra canción que cantó el otro y que sonará igual a la siguiente: ¿dónde se vio un musical con tanta pobreza melódica? Ninguna canción es memorable, pegadiza, divertida ni interesante. Son insoportables. Los personajes son irritantes a pesar de que la mayoría de los actores realmente hace un esfuerzo. Para terminar, el final es tan deprimente y gris, y la película en general absorbió tanto de mi energía que realmente no se la podría recomendar ni a mi peor enemigo.

Veredicto: 2/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2180411/