Minireseñas: El juez de alma salvaje y violenta

A Most Violent Year (2014)

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Título en español: El año más violento

Esta película tenía el potencial para ser maravillosa, pero lamentablemente se queda medio corta. El guión del escritor/director J.C. Chandor, el mismo de El precio de la codicia, gira en torno a una temática que de nueva no tiene nada, sobre un inmigrante tratando de alcanzar el sueño americano en la violentísima Nueva York de principios de los 80 (específicamente el año 1981, estatísticamente uno de los años con mayor registro de crímenes violentos en la historia de la ciudad), mediante la expansión de su negocio de petróleo en un clima agresivo y peligroso. Pero si bien es una temática a la que estamos acostumbrados, tiene un enfoque especial que le aporta un poco de personalidad a la vez que la torna quizás un poco demasiado distante para ser completamente efectiva. En lugar de poner todo su énfasis en la trama, la película se siente más como un estudio de personajes, principalmente de su protagonista, Abel Morales, interpretado por Oscar Isaac con una quieta intensidad que es fascinante de ver, y su mujer, Anna, una Jessica Chastain efectiva en un papel un tanto desagradable. A la vez que Abel, un hombre carismático pero con convicciones fuertes, intenta comprar un terreno que contribuirá con el crecimiento de su negocio, debe manejar la epidemia de robos a sus camiones que lo están atacando por distintas partes de la ciudad. Es un territorio escabroso, lidiar con los competidores mafiosos, y con un fiscal de distrito (interpretado por quien hizo de King en Selma) que parece determinado a demandar a Morales por diversos crímenes de evasión de impuestos. Es una película rara, porque a pesar de tener una estética bastante lograda y mantener una tensión casi constante durante toda su duración, continuamente nos está transmitiendo la sensación de que en cualquier momento esa intensidad acumulada va a tener un escape, delicioso, necesario, pero esto jamás llega. Por eso, a pesar de ser un buen thriller con más de un aspecto interesante, especialmente la impecable actuación de Isaac, termina dejando gusto a poco.

Veredicto: 7/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2937898/

The Judge (2014)

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Título en español: El juez

Cuando uno dice “esa película es muy Hollywood”, esto es exactamente a lo que se refieren. El director David Dobkin, el que nos dio Los rompebodas, una de las pocas comedias chotas que de hecho me hicieron reír, vuelve acá con una película de un abogado exitoso (cómo les gusta a los yanquis el estereotípico abogado estrella, ¿eh?) quien vuelve a su pueblo de la infancia para el funeral de su madre y luego se ve forzado a quedarse a defender a su padre, un juez local, de una acusación bastante grave que hicieron contra él. El problema es que Hank, interpretado por el siempre carismático Robert Downey Jr., se había desentendido completamente de su familia, especialmente del juez, su padre (Robet Duvall en una actuación sensible y hermosa, que más que nada me deprimió por ver su talento desperdiciado en películas de este patético calibre) tras una pelea que tuvieron hace años. Además tiene dos hermanos, el mayor Glen (Vincent D’Onofrio), un ex-atleta estrella cuya carrera se vino en picada tras un accidente reduciéndolo a un macho simplón y Dale (Jeremy Strong), su hermano menor, quien tiene algún tipo de autismo y que requiere de alguien que le supervise la vida. Por supuesto en el pueblo no puede faltar su antigua novia (la capa de Vera Farmiga) que no solo está divina, sino que sigue soltera y dispuesta. En fin, la película, muy larga para ser básicamente una seguidilla de clichés predecibles, combina las dinámicas familiares y la re-conexión de Hank con su padre y las escenas en el juzgado, donde Hank hace alarde de sus habilidades de litigante. Las primeras son más efectivas que las segundas, si bien ambas sufren de ser considerablemente manipuladoras. Lo que la termina salvando es el siempre confiable Downey Jr., cuyo magnetismo aligera las pesadas dos horas y media, y en especial la destreza de Duvall, que es por momentos severo y rígido, y por otros vulnerable y humano, logrando una de sus mejores actuaciones de los últimos tiempos. Lástima que la estrella de El padrino trabaje ahora con material tan por debajo de sus talentos.

Veredicto: 5/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt1872194/

Wild (2014)

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Título en español: Alma salvaje

La premisa de Wild es algo que en teoría me atraería como pocas: trata de una joven mujer que recorre cerca de 2.000 km a pie, mochileando la “Pacific Crest Trail”, un camino que recorre una porción del oeste de los Estados Unidos entre desiertos y montañas. Su motivación para realizar tal hazaña es de naturaleza terapéutica, tras el golpe que fue la muerte de su madre y su caída en las drogas y un estilo de vida duro como es el del heroinómano, busca la caminata como una vía de escape y como forma de purgar sus demonios. La historia de Cheryl está basada en las memorias de la Cheryl original, adaptada para la pantalla por Nick Horby y dirigida por Jean-Marc Vallée, el mismo de Dallas Buyers Club. Si bien estos no hicieron un mal trabajo -la película permanece consistentemente aceptable- no lograron nada demasiado destacable, a parte de la actuación de su protagonista Reese Witherspoon, que está muy en forma, y su madre en los flashbacks, Laura Dern, en una actuación etérea y hermosa. Me hubiera gustado ver este tipo de material en manos de un director más poético, ya que gran parte de la película la pasamos en medio de lo salvaje y la naturaleza, o al menos alguien con un poco más de introspección. Los realizadores mechan escenas de la caminata y la dura vida de Cheryl en su solitaria empresa, con escenas de Cheryl y su madre, o su dura vida en su amorío con las drogas y el “rock and roll”, que compartió a medias con su ex-marido Paul con quien continuó teniendo una relación de aceptación bastante linda. Pero el mayor problema de Alma Salvaje es justamente ese afán por mostrar todo, esa obvia manipulación por acentuar el logro físico y espiritual de Cheryl por contrastarlo con su antiguo estilo de vida. Este mecanismo no solo es cansador, sino que suena falso y superficial. Hubiera preferido prescindir de la mayoría de estas escenas, y concentrarme en la presente transformación de la que supuestamente somos testigo. Obviamente, una película como esta es enteramente predecible, pero no tenía por qué ser tan completamente superflua.

Veredicto: 5/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2305051/

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Foxcatcher (2014)

Foxcatcher es otra de las múltiples biopics que se estrenaron el año pasado. No es particularmente destacable en ningún aspecto, pero aceptablemente competente en varios. Para empezar, no tenía idea de la existencia de ninguna de las personas que retrata, y en retrospectiva, tampoco eran personas que me hubieran parecido especialmente interesantes. Pero el trabajo de una biopic exitosa es primero, crear un interés en el sujeto retratado, y segundo, contarlo de forma tal que trascienda el rubro biográfico para convertirse en una buena película en general. Este filme apenas cumple el primer requisito, y no llega ni a acercarse al segundo. No entiendo qué le pasó al director Bennett Miller, quien había empezado tan bien con la excelentísima Capote (esa sí que había logrado trascender del género) y luego nos había entregado Moneyball, que si bien no es un éxito de película, sí era bastante entretenida.

FOXCATCHER Ruffalo Tatum

La película se trata de los Schultz, un par de hermanos estadounidenses que se dedicaron a la lucha olímpica, ese deporte bizarro y homoerótico en que los hombres se toquetean bastante haciendo todo tipo de llaves y poniéndose uno arriba del otro. Ambos Mark y David ganaron medallas de oro por su desempeño en las olimpíadas, pero mientras David (el divino de Mark Ruffalo) es simpático, humilde y feliz por donde se lo ve, Mark (Channing Tatum), su hermano menor, es antisocial, testarudo y visiblemente infeliz, en parte debido a vivir bajo la sombra de su hermano mayor. Mientras se preparan para las Juegos Olímpicos de Seúl de 1988, Mark es contactado por John du Pont, un multimillonario en extremo excéntrico que está interesado en entrenarlo para la competencia y le propone una oferta imposible de rechazar. Así es que Mark parte para la inmensa hacienda de du Pont, donde tiene su propio chalet todo equipado y donde du Pont instaló un sala de entrenamiento impecable. Todo parece ir muy bien, pero du Pont, interpretado por un excelente Steve Carrell, no es una persona fácil, y junto con la personalidad abombada de Mark, se crea una relación bizarra cuya tensión irá incrementando, en especial luego de que el millonario decide invitar a su hermano mayor a entrenar con ellos, lo que culminará en una situación bastante catastrófica.

En realidad, pensándolo bien, la idea de un choque de personalidades tan raras como lo son estas es fascinante. Creo que podría haberse creado un intenso thriller psicológico y un incisivo estudio de personajes, pero la película calla demasiado, fingiendo sutileza y reflexividad, cuando en realidad es evidente que calla porque no sabe cómo comunicarlo. Hay sugerencias, aquí y allá, de lo que podía haber sido los personajes realmente, almas atormentadas, deseos reprimidos, personalidades débiles, pero todos terminan siendo unidimensionales o incoherentes, y nunca logramos sentir que los conocemos un poquito mejor, más allá de lo anecdótico. Por otro lado, la frialdad del director hace que poco nos importe, y no hablamos de la frialdad de un director como Fincher, cuyo estilo clínico aporta y suma a sus ambientaciones, hablamos de una frialdad que nos aleja emocionalmente de la película y sus personajes y que además aporta muy poco en ambientación, por lo que es imposible crear un interés ni a nivel emocional ni estético.

La languidez de los planos, lo ponderado del ritmo, todo apunta a que hay un punto grandioso e importante que Miller nos quiere comunicar. Quizás sobre el carácter de la riqueza, la forma en que aísla a du Pont, a quien Carrell interpreta de manera tan extraña que nos provoca esa incomodidad que verja entre querer reírnos de él y sentir miedo, porque en su cabeza siempre erguida y su voz calma y suave hay una oscuridad fermentándose. ¿Será la riqueza que lo corrompe? El vacío de tenerlo todo pero nunca acercarse a las cosas importantes de la vida, cosas que David parece obtener con tanta facilidad: amigos, familia, el amor y respeto de la gente en general. Miller se comporta como si estas fueran grandes temáticas, con una solemnidad de quien se siente trascendental en su arte, pero lo que recibimos del otro lado es un mensaje cansado, insignificante y que parece perderse entre los momentos de pausa que pretenden imbuir a la película de una profundidad que no tiene. En querer atribuirle un carácter universal a la problemática de du Pont (¿un carácter americano?), con toda las menciones al patriotismo, a los Estados Unidos, a la guerra, lo que logra es vaciarlo de todo significado. Es una lástima porque la actuación de Carrell es magnífica, su cuerpo un lienzo donde burbujean sentimientos nefastos y podridos, bajo una capa de quietud mórbida y estudiada. Tatum hace lo suyo, y Ruffalo, en el personaje más entrañable de la película, aporta su fácil carisma, que aquí se conjuga perfectamente con su personaje.

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Yo qué sé, tengo entendido que muchos compraron el paquetito de película intelectual, intensa, que no subestima a las audiencias, que no les da las respuestas, que juega con la ambigüedad porque nosotros podemos encargarnos de interpretar todo a piacere. No tengo problema con la ambigüedad, al menos no cuando sé que si golpeo la pared, aquí y allá, no me voy a encontrar con un sonido hueco, sino con una buen revoque de capa, tras capa de cemento (o significado). Foxcatcher se siente inflada por todos lados, y sigue esa nueva tendencia que se está popularizando en Hollywood de aletargar el paso y llenar rollo tras rollo de silencio para simular profundidad, pero al llegar a su clímax y tras leer las plaquitas explicativas de los destinos de los protagonistas, no sentí que haya adquirido ningún nuevo entendimiento de la raza humana, ni siquiera de los tres hombres que retrata el filme, salvo, quizás, lo que podría aparecer en el resumen de wikipedia de sus vidas.

Veredicto: 5/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt1100089/

American Sniper (2014)

Título en español: Francotirador

Cualquier película con “American” en el título me provoca muchísimo escepticismo, y si además está dirigida por un tipo que se ha inclinado más para la derecha, como lo hizo Clint Eastwood, aún más aprensión me provoca. Y aunque el prejuicio suele ser algo perjudicial para la apreciación de cualquier cosa, en este caso me preparó un poco para lo que se venía, una película cobarde, nacionalista, simplista y hasta ofensiva. Es debatible si el contenido político o el mensaje filosófico de una película debe influir en nuestra consideración de los méritos artísticos del filme, pero es una discusión para otro momento. En el caso de Francotirador, que gira en torno a la guerra en Iraq con todo lo que esto conlleva, creo que había una responsabilidad por mínimo aventurar una postura, pero en lugar de esto, la película se acerca más a un videojuego de tirador en primera persona, prescindiendo de desarrollar a sus enemigos, y hasta a su protagonista, y de esta forma trivializa y glorifica el acto guerrero del francotirador.

AMERICAN SNIPER

El guión de Jason Hall, basado en la autobiografía de Chris Kyle, gira en torno al soldado francotirador de los Navy SEALs del ejército de los Estados Unidos, desde su decisión de enlistarse hasta su retorno del cuarto y último servicio en Iraq, donde fue responsable por 160 muertes confirmadas, convirtiéndolo en el francotirador más letal en la historia entera de los Estados Unidos. El guión de Hall y la dirección de Eastwood están tan ceñidos al protagonista que la película pierde alance por todos lados, prescindiendo de oportunidades para hacer reflexiones morales sobre las acciones del soldado, o de balancear otras perspectivas que incluyan a un enemigo que no se reduzca a una sarta de villanos salvajes sin ningún asomo de humanidad, e incluso prescindiendo de explorar el núcleo familiar de Kyle, compuesto de su esposa Taya, de quien no sabemos absolutamente nada, y sus dos hijos quienes no cumplen ninguna función en la película. Y quizás todo esto no sería tan molesto si la película hiciera un buen trabajo de adentrarse en el psique de Kyle, si lo conociéramos tan a fondo que el filme pudiera satisfacernos desde el punto de vista de un estudio de personaje, pero ni eso. Kyle figura como un hombre en extremo simple, un cowboy que motivado por unos atentados en embajadas estadounidenses en medio oriente, cree que puede dar algo por su país, y así pone en riesgo su propia vida incontables veces a raíz de un sentimiento patriótico, y alguna otra motivación a la que se alude, pero nunca se manifiesta realmente.

Con un guión así, es difícil invertir emociones y entregarse a esta película. Los únicos momentos en que la película se eleva es en algunas escenas de acción, donde el suspenso que crea Eastwood funciona con eficiencia, pero no hay nada más que un interés superficial, y tratándose de una temática tan sensible, es doblemente ofensiva la ligereza con que se maneja. No es una película de superhéroes, donde pedirle profundidad a los guiones sería un despropósito (pero dicho esto, las películas de Batman y hasta las de Spiderman contienen mayores exploraciones psicológicas que esta producción), es una película de un reconocido y condecorado héroe americano, y rendirle homenaje habría sido un estudio inteligente de su persona y de sus circunstancias, y no una celebración de sus habilidades militares y su capacidad para matar, sin ningún tipo de implicancia moral. Porque mostrarlo mientras apunta a un niño sosteniendo una bomba y tomando la difícil decisión de si apretar el gatillo o no, no la hace profunda, no significa absolutamente nada, Clinty. Puede y debe mejorar.

La producción es de su protagonista, Bradley Cooper, quien entrenó tanto físico como voz para convertirse en el soldado tejano. Y la verdad es que es un gran trabajo. Su nominación a Mejor Actor fue un tanto inesperada, porque la película recién se había estrenado, y me había provocado un poco de indignación, porque asumí que era un claro caso de alcahueteo al favorito de la Academia Eastwood y a su nuevo chico dorado, Cooper mismo, pero la verdad es que Cooper desaparece en el personaje y en ningún momento lo vi a él en la pantalla, sino que era Chris Kyle de principio a fin. El resto de los actores apenas tiene sentido mencionarlos porque sus papeles tienen justamente el grosor de un papel, son meramente accesorios del protagonista, utilizados para aportarle más dimensión al personaje, pero que no son nadie en sí mismos. Entre ellos está Sienna Miller a la que parece que delegaron todos los papeles de esposa del año pasado, quien también hizo de mujer de Mark Ruffalo en Foxcatcher y a quien no le están brindando las oportunidades de brillar que se merece.

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En fin, cuando comenzaron los créditos finales de Francotirador y aparecieron imágenes colmadas de banderas estadounidenses celebrando a “la leyenda”, no pude evitar preguntarme si realmente todos los involucrados en la producción veían el mundo de manera tan sencilla. Incluso Eastwood, de quien soy la primera en admitir que no soy fan, se me hacía un realizador un poco más reflexivo de lo que demuestra en esta película. Pero por el contrario, lo que obtenemos es una película completamente ciega, y con esto no me refiero únicamente a lo político, sino a la moralidad del personaje en sí, que podría haber sido explorado desde un punto de vista más humano e individual, y a causa de esto no logra ninguna conexión con la audiencia que no sea, de vez en cuando, un pequeño golpe adrenalínico por ver cómo se desarrolla una escena en el campo de batalla, que sí, están decentemente filmadas, pero están tan desprovistas de humanidad que no impactan más que una película de Michael Bay. Y dada la temática, es una verdadera lástima.

Veredicto: 4/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2179136/

The Theory of Everything (2014)

Título en español: La teoría del todo

Qué sensación extraña debe ser que decidan hacer una película sobre tu vida cuando aún te queda algo por vivirla. Las otras biopics (películas biográficas) que vi recientemente lidiaban con dos figuras célebres (Alan Turing en El código enigma y Martin Luther King en Selma) pero que ya está están fallecidas, por lo que resulta más fácil utilizarlas como inspiración para este tipo de películas dando una opinión más oficializada de las personas. En el caso de La teoría del todo, los realizadores arriesgan una opinión y una visión del ser que todavía podría ser, de alguna manera, alterada.  El objeto en cuestión se trata de Stephen Hawking, uno de los científicos más célebres del siglo XX, si no por sus dotes cientificas, al menos por alcanzar la ciencia a las masas, y especialmente por el hecho de haber logrado todo esto bajo la debilitante opresión de una terrible enfermedad. Pero aunque La teoría del todo no pueda vanagloriarse de ser la versión final de la biografía de Hawking, sí cumple con informarnos sobre una porción y sobre un aspecto en particular de su vida, y concentrándose en esto, termina siendo una película bastante decente.

Esta comienza cuando Hawking está preparando su doctorado en la universidad de Oxford. Cuando lo conocemos, es un chico un tanto excéntrico, como todos los protagonistas de estas biopics de genios, pero simpático. Se lleva bien con sus compañeros, en especial con Brian, con quien tiene una amistad estrecha, y si bien de inmediato lo vemos intentar cortejar torpemente a quien luego sería su esposa, no es un completo desastre. De hecho, la chica, Jane, ella misma una estudiante de inglés y francés, parece bastante encantada con él. De inmediato la química entre ellos se hace evidente. Esto se debe en gran parte a la excelente labor de los protagonistas: Eddie Redmayne y Felicity Jones. Pero esta conexión sería puesta a prueba demasiado rápidamente, ya que luego de presentar unos síntomas extraños y someterse a un análisis neurológico, Hawking (21 años) es diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa muy rara que acabaría por dejarlo casi completamente paralizado.

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A partir de este diagnosis, y una correspondiente crisis emocional, Stephen y Jane comienzan la ardua batalla por tener una vida plena, y por tener una vida juntos. Es realmente fascinante e inmensamente inspirador, y no necesariamente un mérito del guión, la forma en que estos dos continúan con sus vidas. Por su parte, Hawking continúa con su doctorado, logrando producir unas teorías revolucionarias mientras va progresivamente adquiriendo el renombre que tiene hoy en día. Pero lo más interesante aún, y esto sí es logro del guión, basado en el libro de la mismísima Jane Hawking, es cómo los realizadores deciden darle el foco principal a la vida personal de la pareja y al desarrollo de su relación. Este foco se mantiene consistente y es explorado adecuadamente, lo que en mi opinión la pone por arriba de El código enigma, en donde las carencias del guión en cuanto a la vida personal de Turing impiden el impacto dramático que podría haber tenido. La relación es construida progresivamente, con mucho cuidado y sensibilidad, y la película realmente logra transmitir un sentimiento bello y puro, a pesar de que (y esto no es un spoiler porque es la vida real) ellos no tuvieran un final feliz juntos. Y es que no se trata de esto; insisto, el gran logro del filme es lograr que nos encariñemos con una pareja hermosa y que igualmente podamos empatizar cuando esta finalmente se desmorona.

De cualquier forma, aunque cuentes con el guión más trascendente y el director más competente, sería imposible lograr esa conexión con el espectador sin actores sensibles y valientes, y esta película no contará exactamente con lo primero, pero sí puede depender completamente de lo segundo. Felicity Jones en el papel de Jane es conmovedora y hermosa, es extremadamente fácil ponernos en su lugar porque tiene una apertura total; es una excelente actuación que espero que le brinde nuevas oportunidades. Pero por supuesto aquí la estrella es Redmayne. Admito que antes de verla sentía una cierta aprensión por el papel, me parecía una treta tan evidente para hacerse con un nombre y alguna estatuilla, un papel tan burdamente ostentoso. Pero Redmayne está completamente desprovisto de pretensiones. Habita el rol con una entrega total. Más allá de los requerimientos físicos que exige el papel, que son muchos, su expresividad y su rango emocional son abrumadores. No puedo describir la felicidad que me provocaba cuando Hawking hacía una de sus incontables bromas y esto se manifestaba en las cejas arqueadas de Redmayne, el resto de su cuerpo completamente paralizado por la enfermedad. Es una actuación brillante, y si se lleva todos los premios, nadie podría quejarse.

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En conclusión, la película de James Marsh (el director que nos dio el delicioso documental Man on Wire) no pasará a la historia como un hito fílmico. Está bellamente fotografiada, pero no destaca por sobre la estética que suelen elegir este tipo de películas biográficas, es linda, pero demasiado sentimentalista. Lo mismo puedo decir de la banda sonora de Jóhann Jóhannsson, aunque para ser franca, ambas están puestas al servicio de un guión que apela más a nuestro lado emocional, así es que quizás culparía al director por estas tendencias tan cursis. Los actores secundarios (que incluye a la genia de Emily Watson) hacen su trabajo, pero sus papeles están poco desarrollados. Y en definitiva, la película se siente como que podría haber sido más, pero estaba satisfecha con no arriesgarse demasiado. Se presentaba una temática interesantísima para ahondar en manos de un mejor escritor; la manera en que la fortaleza de uno mismo, y en especial, la manera en que la unión de las parejas es puesta a prueba por este tipo de enfermedades. El tema se trata hasta ahí, nos deja con gusto a poco. Pero afortunadamente, Redmayne y Jones ponen más de lo que les exige el guión y así es como el filme logra, si bien efímeramente, una conexión con el espectador.

Veredicto: 7/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2980516/

Selma (2014)

Título en español: Selma 

Cada año podemos contar con que Hollywood producirá una película que gire en torno a los derechos de los afroamericanos, comenzando en la época de la esclavitud y llegando hasta la revolución por los derechos civiles en los 60s. Ofensores previos incluyen a 12 años de esclavitud (2013), Lincoln (2012) y The Help (2011), todas concentrándose en aspectos distintos de una misma temática. Si bien a esta altura estamos acostumbrados a estos patéticos intentos de hacerse con la mayor cantidad de premios de la temporada, no necesariamente se reducen a producciones sin ningún tipo de mérito artístico. En el caso de Selma, admito que superó un poco las inexistentes expectativas que tenía, y aunque no me pareció una de las mejores películas del año, sí logró capturar mi atención con este tema tan reciclado y, además, logró destacarse en algún que otro aspecto.

SELMA película martin luther

El título hace referencia al pequeño pueblo en el estado de Alabama, seleccionado como uno de los campos de batalla desde donde impulsar el movimiento en pos de los derechos de los afroamericanos, liderados por Martin Luther King. La película registra la operación completa, la instalación de los miembros de la campaña en el pueblo, la preparación de las primeras manifestaciones pacíficas y en especial la organización de una marcha desde Selma hasta Montgomery, para protestar por el derecho al voto. La distancia entre estos dos pueblos es de casi 87 km, y llevó a los protestantes 5 días en concretarse, una vez que obtuvieron el pasaje libre, claro. Esto, por supuesto, es algo absolutamente poderoso y extraordinario, pero por alguna razón, no tiene demasiado impacto en la película; en general, encontré muchos problemas con el pasaje del tiempo y la forma en que está editada, por momentos es un poco lenta, pero por otro lado, no logra transmitir una sensación temporal real. Eso; o quizás simplemente quiero decir que por momentos es un tanto aburrida.

El guión hace un trabajo decente de intercalar momentos de la vida personal de King, en especial la relación de este con su mujer, interpretada por una excelente Carmen Egojo, y las diversas instancias relacionadas con su lucha por una legislación más justa, que demuestran el hábil estratega que era. Estos incluyen conversaciones con otros miembros de su equipo, manifestaciones con diversos grados de éxito y violencia, y lo que es incluso más interesante, al menos desde el punto de vista histórico, sus encuentros con el entonces presidente de los Estados Unidos: Lyndon Johnson. Este último, interpretado adecuadamente por Tom Wilkinson, es el blanco de un gran número de críticas. Esto se debe a que los realizadores decidieron representarlo como una figura que parecía bastante reticente a las reformas propuestas por King, e históricamente, se lo conoce como un ferviente impulsor de los derechos civiles, si bien se acepta que se debía en gran parte a la influencia del Dr. King. Controversias de lado, el juego de poder y las diplomacias (y no tan diplomacias) políticas entre el presidente, King, y el gobernador de Alabama George Wallace, interpretado por un horripilante y excelente Tim Roth, son lo que encontré más interesante de la película.

El resto es mucho de lo que ya vimos otras veces. Escenas deprimentes, conmovedoras e indignantes, y por qué no con un pequeño toque manipulador de la directora Ava DuVernay, aunque admito que hizo un gran trabajo en cuanto a resistirse en caer en el melodrama. No se confundan, hay melodrama: a esta altura es inevitable tocar ciertos temas (¡te estoy mirando a vos, Holocausto!) sin caer en tonos sentimentalistas, pero DuVernay hace, en general, un trabajo digno, y no voy a decir que no logró afectarme en más de una ocasión, y arrancar unas lágrimas acompañadas de gritos y puñetazos que manifiesten la injusticia de lo que estaba presenciando. Y por supuesto, resta mencionar los discursos. Así, en teoría, es tentador pensar en los discursos como carnada fresca para la manipulación emocional, pero de hecho, están extremadamente bien logrados. Esto se debe a un gran trabajo de DuVernay, que además tuvo que reescribirlos (¡reescribir a Martin Luther King!) porque los derechos de los originales los compró otro estudio, y que confió en el poder de la magnífica interpretación del actor británico David Oyelowo, cuya inmensa presencia y elocución eran todo y más de lo necesario para lograr excelentes momentos. De hecho, Oyelowo, un candidato improbable para interpretar a esta importantísima figura histórica, termina elevando el material en más de una escena, contribuyendo a formar una película un poquito mejor de lo que dictaría el guión.

SELMA película martin luther king

En conclusión, Selma es difícil de concluir. Tiene muchas cosas buenas y otras tantas más mediocres, pero creo que casi todos sus defectos se originan en el hecho de que es un tema tan delicado para tanta gente, que es imposible hacer demasiado sin ofender, y, por otro lado, hacer demasiado poco tampoco le rinde justicia. Por lo tanto, termina siendo una interesante mezcla de los diversos aspectos de la revolución, centrados en la magnética actuación de Oyeowo, pero que teme ensuciarse demasiado. Los villanos son convenientemente algo caricaturescos, la marcha en sí no parece lo suficientemente cruenta, los momentos que podrían afectar son embadurnados de una música melosa y sensiblera que le resta solemnidad, y todo culmina de la única manera en que puede culminar algo así, sin demasiadas sorpresas. Claro que la historia ya existe, ya está escrita, ¿con qué nos podrían sorprender? Y… quizás hubiera sido más interesante que como King, DuVernay se ensuciara un poco, se arriegara otro tanto y nos diera algo tan memorable como el personaje que retrata. En fin, los Oscars, como era de esperar, picaron.

Veredicto: 7/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt1020072/

Minireseñas: El enigmático gran hotel lego

The Lego Movie (2014)

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Título en español: La gran aventura Lego

No le tenía NADA de fe a esta película. Cuando Hollywood se decide adaptar para el cine cosas totalmente random de la vida, como por ejemplo el juego de Legos, mi escepticismo crece de manera exponencial. Pero esta fue una muy grata sorpresa. Lo que hace la película es tomar la premisa que hace interesante al juego de ladrillos, y armar una historia alrededor de esto. Con la premisa me refiero a la creatividad, al set claro de instrucciones que están asociadas al juego y que consiste en las no instrucciones, en el no solo permitir, sino también festejar el espíritu creativo y la invención del usuario. La película primero nos presenta un mundo orwelliano donde todo está en su lugar, todas las construcciones son estandarizadas, y todos los mini legos que habitan este rígido mundo gustan de la misma música, miran el mismo programa de televisión, se visten igual, hacen las mismas cosas, en fin, no tienen nada de especial. Pero Emmet, nuestro ordinario protagonista, se ve de repente involucrado en un plan rebelde en contra del President Business y pasan a tildarlo de “el elegido” y la “persona más extraordinaria del mundo”, algo que por supuesto lo toma completamente por sorpresa. Al principio, ni Emmet, ni la gran mayoría de los legos rebeldes creen en su potencial (que se mide en ingenio y poder inventivo), pero poco a poco irá liberando su imaginación y destapando capacidades que tenía reprimidas. Hacia el final la trama toma un giro inesperado e interesante y para los más chicos (y por qué no para mí también) deja un mensaje realmente valioso. Pero el filme además triunfa en sus increíbles efectos visuales, en los grandes talentos de voz que van a apareciendo y logran desesperarnos al tratar de ubicar quiénes son (está desde Morgan Freeman hasta Charlie Day), en su consistente sentido del humor y en especial en la sarta de variados personajes de la cultura pop que nos acompañan en la aventura (¿quién hubiera dicho que Batman y Han Solo co-existirían en una misma película?). Ah, y cómo olvidar el excelente hit que es Everything Is Awesome (cliqueen bajo su propio riesgo, es súper pegadiza).

Veredicto:
7/10

The Imitation Game (2014)

THE IMITATION GAME

Título en español: El código enigma

Otra temporada de premios, otro grupito de biopics de personas de variados niveles de fama que fueron importantes para la historia de la humanidad, pero más que nada, que presentan excelentes oportunidades para que las productoras hollywoodenses (ejem, la Weinstein Company, ejem) se hagan con un par de Oscars. Este año hubo varias, entre ellas esta historia del matemático Alan Turing, el hombre que junto a su equipo de criptólogos y expertos, logra descifrar el código nazi contribuyendo a su derrota en la segunda guerra mundial. Alan es interpretado por el brillante Benedict Cumberbatch, un personaje fascinante que lamentablemente es decepcionado por su material, ya que el guión no parece decidirse sobre qué imagen transmitir del genio matemático. Porque además de ser el prototípico nerd antisocial con un montón de excentricidades personales, Turing era homosexual en una época complicada de la historia del Reino Unido. En la película vemos superficialmente cómo esto le provoca varios pesares, pero los realizadores nunca se aventuran a explorarlo con detenimiento, por lo que su impacto dramático es limitado. El resto del elenco tiene incluso menos que hacer, e incluye a una Keira Knightley interpretando al único personaje femenino de la película, que está tan poco desarrollado que no me doy cuenta si lo forzaron para que no les caigan críticas de no-inclusión o si el guionista no supo cómo escribir mujeres y Tywin Lannister, quiero decir Charles Dance haciendo de Tywin Lannister en la Inglaterra de los años 40.  Aparte de la actuación de Cumberbatch, no encuentro nada que destacar, es un guión poco arriesgado, dirigido decentemente pero con mínimo entendimiento de cosas triviales como, no sé, el suspenso o la intriga, musicalizado por un Desplat desmotivado y fotografiado en tonos sepias para vendernos la época. En fin, es suficientemente interesante pero enteramente olvidable, y solo vale la pena por la actuación sentida e inteligente de Cumberbatch, que logra elevar el material, aunque sea apenas.

Veredicto: 6/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2084970/

The Grand Budapest Hotel (2014)

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Título en español: El gran hotel Budapest

El rey del copia+pega volvió con otra producción especializada en la simetría y en acaparar la mayor cantidad de celebridades posibles desde las épocas de Ocean’s 11. Esta vez Wes Anderson nos transporta a una tierra ficcional en una época ficcional, que se parece mucho a la Europa del este de la entre-guerra, y nos presenta a la dupla de personajes que protagonizarán esta película: Gustave (Ralph Fiennes), el conserje de un prestigioso hotel localizado por la vuelta, y Zero Moustafa, el chico del hall que se convertirá en su aprendiz y mejor amigo. Juntos vivirán una serie de aventuras que a algunos les resultarán divertidas, pero que son mayoritariamente olvidables, a no ser por un par de secuencias que destacan por su inventiva. La trama es a la vez intricada y superficial, puesto que es dinámica y ágil, pero no ahonda lo suficiente en ninguna temática como para conmover ni al intelecto ni al sentimiento. Por otro lado, Anderson parece tener una visión cada vez más clara de lo que quiere hacer e imbuye al filme de la más recalcitrante andersonidad. Todo desde la fotografía, la música, las actuaciones de los actores (que parecen estar limitadísimos de sus propios aportes al personaje), el sentido del humor, los efectos visuales y la excelente labor de dirección del arte; todo está ultra dirigido y micro manejado hasta alcanzar la mayor andersonidad posible. Y esto solo puede resultar en una cosa: o te gusta lo andersoniano o no. Yo, por mi lado, respeto que tenga una visión, y admiro su elegancia visual, pero no es mi tipo de cine. Es puro artificio y afectación; no hay nada visceral, ni profundo, ni áspero, ni sucio, no hay nada humano. Y esto no es un juicio de valor en contra, es solo admitirme que si bien me entretuvo lo justo y despertó algunas apreciaciones positivas en mí, en particular la gran actuación de Fiennes,  la película en conjunto es un gran “no es mi estilo”.

Veredicto: 6/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2278388/

Rush (2013)

Título en español: Rush, pasión y gloria (wow, cada vez superándose más los traductores).

Me puse a ver Rush sabiendo apenas que giraba en torno al mundo de la Fórmula 1 y que actuaba el rubio de Thor (Chris Hemsworth). No mucho más. No puedo decir que ahora que la vi tengo un mayor entendimiento del deporte ni mucho menos, pero sí puedo asegurar que fueron dos horas inmensamente entretenidas y que parecieron volar con un ritmo sublime y por momentos adrenalínico, reflejando quizás, las sensaciones de quienes van tras el volante. Pero más específicamente que del mundo de la Fórmula 1, la película se centra en dos de sus estrellas principales, el inglés James Hunt (Hemsworth) y el austriaco Niki Lauda (Daniel Brühl) y es la rivalidad entre estas dos figuras de la década de los 70’s lo que le da tanto el impulso motor como el corazón al filme.

RUSH hemsworth brühl
Cuando los conocemos aún son dos corredores amateurs en la Fórmula 3, tratando de abrirse paso a las grandes ligas. De entrada sus personalidades contrastan enormemente. James Hunt cumplía con el cliché de la época, el tipo sexy de pelo largo y camisa abierta, un gran fiestero y mujeriego, simpático y carismático, impulsivo y temerario; un tiro al aire, básicamente. Una reputación que le traía tanto fama como una cierta reticencia por parte de los sponsors de entablar negocios con alguien tan imprevisible. A Hemsworth no le resulta demasiado difícil convertirse en Hunt, aunque por momentos me gustaría haber visto un poco más de magnetismo. Por otro lado, tenemos al austriaco Lauda, heredero de un gran negocio familiar, un hombre que decide abandonar su fortuna y apostar todo a su carrera. Es un tipo metódico, inteligente, calculador, antipático y austero. A diferencia de Hunt, a nadie le caía demasiado bien. Brühl sí destila una buena dosis de magnetismo; está absolutamente brillante en el papel y esa mirada intensa que mantiene durante toda la película me daba hasta escalofríos. Mientras el primero corre por pasión y amor al deporte y ve el jugarse la vida como un elemento romántico, el otro corre porque es lo mejor que sabe hacer y no tiene ningún interés en arriesgar su vida más de lo necesario.

En una época en que el riesgo de vida de los conductores era mayor al de hoy, es interesante ver las distintas visiones que se manejaban al respecto. Cuán fácil (o no) era para los conductores meterse en ese auto sabiendo que quizás no volverían a salir de él con vida. Sin duda, el riesgo de muerte funciona como un elemento que aporta muchísimo tanto a nivel dramático como narrativo y nos informa mucho sobre las personalidades de ambos protagonistas. Al tener un foco bastante íntimo y algo claustrofóbico con respecto a los personajes, la recreación de época no aparece en primer plano como anzuelo para los críticos, sino que está puesta al servicio de la historia y funciona perfectamente en segundo plano. Está bellamente fotografiada, con una paleta de colores que ahora sí parece más reminiscente de la década. Además de los protagonistas, el elenco se completa con los intereses románticos de los protagonistas (principalmente Olivia Wilde y Alexandra Maria Lara) y algún que otro comentador deportivo o miembro de los equipos técnicos; si bien todos hacen un buen trabajo, el guión está más preocupado con sus estrellas y no les dedica demasiado tiempo. Quizás por esto a los vínculos amorosos les falta desarrollo, pero el director logra darles un poco más de vida a través de claves visuales un poco más sutiles y zafa.

Es interesante notar como una película de este tipo suele incitar a la audiencia a hinchar por un personaje en particular, ya sea otorgándonos un punto de vista más estudiado de uno de los bandos, creando mayores oportunidades de empatía o logrando actuaciones más carismáticas de los involucrados, pero uno de los mayores logros del director sentimentaloide Ron Howard (el que nos dio Apollo 13 Una mente brillante) es contraponer dos personalidades avasallantes de forma tal que juegan con los impulsos primitivos del espectador de elegir a uno y quedarse con él por el resto del filme. Aquí nuestras pasiones son confusas, y aunque ninguno de los dos está ni cerca de ser el héroe perfecto, al terminar la película ambos se ganaron nuestro respeto y admiración. Este enfrentamiento de personalidades es algo en lo que el escritor Peter Morgan y el director Howard ya habían colaborado juntos en la muy subestimada Frost/Nixon; y como en esa película, las tensiones dramáticas llegan a niveles de intensidad increíbles por cómo está manejada la interacción entre ambos, y no tanto por las escenas de “acción”, que de cualquier forma están muy bien filmadas también. El guión tiene como núcleo esa necesidad imperiosa del ser humano de competir, no solo de ser el mejor, sino de ganarle al “otro” y de esta cualidad primitiva se nutren nuestros personajes, afectando directamente sus arcos dramáticos.

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En conclusión, déjenme decirles que dudo que haya alguien menos interesado en la Fórmula 1 que yo. Y no voy a decir que la película me provocó ningún tipo de interés en el deporte. Pero esa no es la función del cine. El cine se trata de sumergirte en un mundo ajeno durante un par de horas, envolverte y vendértelo. Y en esto fue un éxito rotundo. No perdí el interés ni medio segundo de película, tiene una edición magistral cuyos ritmos aceleran y desacelaran en los momentos justos. Y más que nada, un dúo de director/escritor que extrapolaron de una historia anécdotica conocida quizás por un pequeño nicho de gente, un relato de atractivo universal, que habla más sobre la naturaleza del ser humano que sobre quién se convirtió en campeón mundial. Tiene alguna que otra recaída en territorio más cursi (estamos hablando de Howard, después de todo) y a pesar de lo que venía describiendo, tampoco estamos lidiando con un estudio dostoievskiano de la condición humana, pero es un gran ejemplo de cine hollywoodense.


Veredicto:
8/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt1979320/