Mandariinid (2013)

Título en español: Mandarinas

Dentro del género del cine bélico, han habido diversos ejemplos: tenemos películas más efectistas e inclinadas por la figura de un noble y/o atormentado héroe, un claro ejemplo reciente la desagradable Francotirador de Clint Eastwood; tenemos otras más concentradas en mostrarnos las batallas y las desgarradoras escenas que viven los soldados en los momentos de plena acción de las guerras, como es el caso de Pelotón de Oliver Stone; otras optan por explorar las psicologías perturbadas de los veteranos de guerra como en El francotirador de Michael Cimino y otras en las dificultades que se presentan al volver a la normalidad, como en el excelentísimo clásico Los mejores años de nuestras vidas de William Wyler, y luego están películas como Mandarinas, que parecen más alejadas del lío de un campo de batalla, pero que presentan los efectos de la guerra desde otro punto de vista, desde una aproximación más distante, sí, pero también más humana. Una de mis favoritas de este estilo es la excelente gema de Ingmar Bergman: Vergüenza, pero esta muy buena película estonia es otro gran ejemplo.

Mandarinas se ambienta en el cargadísimo contexto de la guerra civil de Georgia de principios de los 90’s, ocasionada por conflictos devenidos de las diferencias étnicas entre la diversa población de la región de Abkhazia. Cuando estalló la guerra, los estonios de una pequeño pueblo rural de la región volvieron a su país, excepto Ivo, un abuelo que se dedica a la carpintería y que vive mayoritariamente de la construcción de cajas para la transportación de mandarinas; y Margus, que insiste con terminar la cosecha de esta fruta de la temporada, ayudado por Ivo. Parecen ser los únicos que permanecieron en el pueblo, hasta que el silencio del abandono es interrumpido de pronto por un encontronazo entre partidarios de ambos bandos (los separatistas Abkhazianos y los pro-gobierno de Georgia) que deja a todos los participantes muertos, exceptuando a uno de cada bando, que quedan gravemente heridos. Uno es Ahmed, un mercenario checheno luchando por los Abkhazianos y el otro es un soldado georgiano llamado Niko. La gran compasión de Ivo lo impulsa a llevarlos a su casa y cuidarlos hasta que vuelvan a la salud, pero convivir bajo el mismo techo no será una tarea fácil para estos encarnizados enemigos.

mandarinas estonia

Con una trama como esta, es fácil ver por qué esta película me conmovió tanto. Pero más allá del esqueleto de la historia, Mandarinas no sería nada sin la hermosa autenticidad de sus personajes y lo orgánico que siente el relacionamiento de uno con el otro: a pesar de que al principio está lleno de tensiones originadas por la promesa mutua de los enemigos de matarse una vez que se recuperaran, ambos aceptan respetar el hogar de Ivo y no ejercer ningún acto de violencia mientras estén en su casa. Como es de esperar, poco a poco empiezan a dejar de ser una figura anónima enemiga, y sus humanidades empiezan a hacerse cada vez más evidentes, poniendo de manifiesto de una forma extremadamente sencilla, lo absurdo de los conflictos bélicos. Para que un soldado pueda cumplir con su labor, es necesario deshumanizar al enemigo, y bajo la mirada atenta y compasiva de Ivo, Ahmed y Niko comienzan el proceso de re-humanización, y esto es algo verdaderamente hermoso de ver. Y sin embargo, la película nunca recae en el sentimentalismo barato al que nos expondría un director como Steven Spielberg (ningún extraño a las películas de guerra), gracias a la excelente pero discreta dirección de Zaza Urushadze, quien entiende que la historia habla por sí sola y no cede a las tentaciones de manipularnos emocionalmente.

Gran parte del éxito de la película recae en la maravillosa labor de nuestro protagonista Ivo, interpretado por Lembit Ulfsak. Ivo es un hombre de pocas palabras, fuerte pero sensible, sencillo y sabio, resuelto, valiente y noble, sin dejar de lado un sentido del humor seco pero agudo. Ulfsak parece entender completamente al personaje y lo habita con soltura y naturalidad. Y creo que es su calma empatía y humanismo lo que me enamoró de la película, es un hombre elevado por sobre el resto, pero sin ningún dejo de arrogancia, un hombre que vivió en carne propia las desgracias de la guerra, la pérdida y la distancia de sus seres queridos, y aunque el guión no explora con profundidad ninguna de estas cosas, es una dimensión palpable y definitoria del personaje. El resto del elenco también hace un excelente trabajo de balancear los distintos matices y rangos de emociones que afectan a sus personajes, y todos son vistos con la mirada llena de compasión del director.

mandarinas georgia

En definitiva, Mandarinas es una película de guerra: la trama y los personajes existen e interactúan dentro y gracias al contexto bélico que los rodea, pero también es mucho más que esto, Mandarinas es una película anti guerra. Con extremada sencillez y sin ningún asomo de artificio, el mensaje del filme queda más que claro: la guerra es un sin-sentido. Editada a la perfección para lograr una atmósfera tensa y claustrofóbica, pero también rica en emociones, la película trasciende cualquier artificialidad para llegar a lo más profundo del espíritu humano, a aquella parte de nosotros que reconoce en el otro a una persona con identidad propia, con su historia y aquí me gustaría decir con sus miedos y esperanzas pero tengo miedo a sonar muy cliché, y sería una injusticia describir a este excelente filme con términos tan trillados, pero creo que ustedes me entienden. Para todos aquellos que todavía se intimidan un poco con las películas extranjeras que suenan tan seria, quiero dejar bien en claro un par de cosas: Mandarinas es extremadamente entretenida, la historia es atrapante y conmovedora, y justamente trata de trascender nacionalidades y fidelidades geográficas, nos habla a nuestro lado más humano y la comunicación es fluida, porque además de tener momentos conmovedores, también hay mucho humor, bastante tensión, y por sobre todas las cosas, un montón de empatía. Con apenas una hora y media de duración, el tiempo vuela pero la historia permanece. A verla.

Veredicto: 8/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2991224/

Relatos Salvajes (2014)

Creo que debo haber sido una de las últimas personas que conozco en ver esta película argentina que dio tanto de que hablar. Así que cuando me dispuse a verla, contaba con un bagaje muy grande de opiniones de personas cuyos gustos respeto, otras que no, y un sinfín de otros comentarios que leí por las redes. Cuando uno recibe tanto feedback de algo así, es difícil no crear algún tipo de expectativa, pero la diversidad de los comentarios que escuchaba me desconcertaban. Pensé que me iba a parecer que estaba sobrevalorada por algunos, que me iba a resultar un tanto pretenciosa y por otro lado, que no le iba a encontrar tanto humor como otros. Afortunadamente, no me sucedió ninguna de esas tres cosas: me parece que merece todo los halagos que recibe, que no es pretenciosa sino inventiva, fresca y original, y me resultó extremadamente graciosa: es más, yo no soy mucho de las comedias y es muy difícil encontrar algo que me haga reír en voz alta, y esta lo logro muchas veces. Un éxito rotundo.

Como ya muchos deben saber, la película consiste de 6 cortos que no tienen conexión narrativa, pero sí más de un vínculo temático. Las 6 historias están embebidas del humor más negro y lidian con temas de venganza, pérdida de control, y mucha, mucha rabia. Comienza con “Pasternak”, donde un grupo de pasajeros en un avión comienza a darse cuenta de que todos son conocidos del hombre del título en cuestión, y por tanto, víctimas de un maligno plan de venganza. Probablemente el más corto de los cortos, y también uno de los más graciosos. A esto le siguen otras 5 diversas historias, que en resumidas cuentas tratan de: dos hombres enfrentados en un “quién puede más” en medio de una ruta desierta en el norte argentino; un jardinero que aceptará la culpa de un accidente ocasionado por un muchacho de familia adinerada; una mesera y cocinera discuten sobre la venganza contra el único comensal en un restaurante aislado y súper yanqui; un ingeniero harto de la burocracia estatal, de ser pisoteado, y en particular, de que le remolquen el auto, de repente ya no puede aguantar más y una boda en la cual salen los trapos sucios de los novios y desciende en el más puro descontrol. En fin, como verán, hay para todos los gustos.

relatos salvajes

El escritor/director Damián Szifrón, el hombre detrás de la genial serie argentina Los simuladores, no escatimó en nada. La producción es estelar, con una fotografía muy cuidada y con una mirada descontracturada e inusual, contribuyendo enormemente a la atmósfera de bizarreada que pulula en la película. Los efectos visuales y el arte no tienen nada que envidiarla a las producciones hollywoodenses, y la banda sonora es una buena combinación entre piezas pop y kitsch y las composiciones originales de Santaolalla, que a menudo remiten a las tonadas clásicas de los spaghetti westerns. Además, cuenta con un excelente elenco, incluyendo al omnipresente Ricardo Darín, que protagoniza el corto “Bombita” (el del ingeniero), a Leonardo Sbaraglia (uno de los protagonistas -el pibito engreído de clase alta- de “El más fuerte”), Oscar Martínez como el padre del muchacho del accidente (en una de mis actuaciones favoritas de la película, por momentos empático y por otros hilarantes) y Érica Rivas como la novia en el último corto, una actuación demente, exagerada y fantástica.

No es de extrañar que entre los productores del filme encontremos a los hermanos Almodóvar, porque el filme transpira almodovarismos por todos lados, desde su sentido del humor negrísimo hasta las actuaciones llevadas a los extremos, las resoluciones macabras, el melodrama y la jocosidad general. Pero además de presentarnos con una buena dosis de humor, Relatos Salvajes presenta otras temáticas interesantes. El juego de clases en un aspecto recurrente en los cortos, los antagonismos muchas veces se dan entre personas de clase alta y otros más humildes, entre instituciones como el gobierno y el matrimonio, y la persona individual. Con estas temáticas hirviendo bajo la superficie, las imágenes que se nos presentan son violentas y gráficas; muchos de los cuentos siguen las fórmulas de los estereotípicos thrillers, introduciendo símbolos presagiosos, red herrings y vueltas de tuerca. Los cortos son de una edición precisa y una fluidez extraña: así como sus personajes, explotan a tiempos y destiempos y desconciertan y chocan, siendo a un mismo tiempo previsible e imprevisibles, lo que genera una atmósfera de suspenso y tensión deliciosa.

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A menudo Relatos Salvajes se siente como la realización de una fantasía, otras veces nos pueden parecer casos extremos de justicia poética, y otros tantas quizás nos resulten un poco demasiado. Pero lo interesante de estas 6 historias es que tras toda esa pérdida de control sin remordimientos, yace una fuerte convicción de rebelión. Un sentimiento subversivo, un “yo no tengo por qué tolerar esto”, y aunque las resoluciones sean violentas, fuertes, quizás poco deseables bajo la consideración de una mente fría, son manifestaciones de personalidades que ya están hartas de pavadas, y hay algo hermoso e inspirador en todo esto. Hay cortos más efectivos que otros, y leves momentos en que la película parece perder un poco de momentum, pero la mayor parte es un viaje en extremo divertido y muy inteligente, que desde que comienza hasta que termina, explota, explota, y vuelve a explotar, de ira, de rabia, de enojo, de todo.

Veredicto: 8/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt3011894/

10.000 Km (2014)

Esta es una película que me da mucho gusto reseñar en mi blog, y es que al día de la fecha, muy pocas personas la han llegado a ver. Esto me coloca en un lugar interesante en el cual tal vez pueda contribuir -si bien minúsculamente- a que le llegue a más personas. Creo que todavía tiene una serie de festivales latinoamericanos por recorrer, pero quizás sufra un injusto destino de pasar a ser uno de los miles de grandes filmes que nunca llegan a trascender a las masas, y eso sería un desperdicio. En fin, es una producción española, una de las preseleccionadas para competir por Mejor película extranjera en los pasados Óscars, pero que perdió ante Vivir es fácil con los ojos cerrados como representante por su país. Es el debut en largometrajes de Carlos Márques-Marcet, y si sirve de indicación para lo que le espera su carrera, le augura un excelente futuro como doble amenaza de director y escritor.

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La película es protagonizada por Natalia Tena (también conocida como Osha, la salvaje amiga en Game of Thrones y Tonks en la saga de Harry Potter) y David Verdaguer, y a ellos se reduce su elenco. El filme retrata un año de la pareja de Alex y Sergi y decide ofrecernos un foco súper cerrado que se centra únicamente en estos dos personajes. El comienzo es una toma larguísima de 23 minutos en que conocemos a la pareja en un momento de inusitada intimidad: empieza por una escena de sexo sin ningún dejo del pudor al que nos acostumbra el cine más hollywoodense, seguida de una charla sobre su deseo de tener hijos y continúa con las idas y venidas de ambos por el apartamento, para culminar en una importante noticia que recibirá Alex: la vemos abrir un email mientras Sergi está fuera de pantalla duchándose, vemos su reacción silenciosa y luego la revelación de su contenido en la mesa de desayuno. Alex fue invitada a Los Angeles con una beca completa para trabajar durante un año en un proyecto fotográfico. Sergi recorre todo el espectro de reacciones sin interrupciones, desde el alegre festejo inicial hasta las dudas y la final resignada aceptación de lo que sabe hará muy feliz a su pareja. Culminados estos 23 minutos, aparece el título en pantalla y luego lo que venía siendo una fotografía fluida e intinterrumpida, se convierte en una narrativa fragmentada y descontracturada.

Lo que sigue es una serie de viñetas acompañadas de títulos con la cantidad de días que llevan separados, Sergi todavía en su antiguo apartamento compartido de Barcelona, y Alex en su nueva residencia de Los Angeles. El guión, que a pesar de la temática está salpicado de muchos momentos de humor, nos presenta con algunos de los problemas que viven las parejas a larga distancia; no es una historia demasiado original, pero creo que ya aprendimos a prescindir de exigir historias nuevas y logramos a sentirnos satisfechos cuando alguien viene y la cuenta bien. Y Márques-Marcet hace precisamente esto: utilizando un sinfín de recursos tecnológicos para acercar su distancia, los protagonistas se comunican vía email, mensajes de texto, Skype, y hasta recorren juntos lugares en Google Maps. Este recurso altera lo que había comenzando siendo una fotografía natural y sin cortes, para convertirla en una serie de imágenes dinámicas y visualmente interesantes, unidas por un excelente trabajo de edición.

El elegir concentrarse únicamente en nuestros dos protagonistas tiene efectos contradictorios: por un lado, el guión, desprovisto de distracciones, logra conectarnos rápidamente con los personajes y explora su relación desde amplios puntos de vista, pero por otro lado, entendemos que ambos están viviendo sus vidas por fuera de la relación, por fuera de sus apartamentos, pero nunca lo llegamos a ver, y esto nos priva un poco de conocerlos mejor como seres autónomos, alejados de la pareja. Si bien la exploración de su relación y la dinámica de pareja se siente extremadamente sincera, los personajes tienden a ser más símbolos que personas enteras, personalidades neutrales donde podemos insertarnos a piacere, para lograr una mejor conexión con el material. No menciono esto como una crítica, no necesariamente, pero cabe preguntarse qué habría sido de la película si el director hubiera decidido adentrase un poco más en las personalidades únicas de sus protagonistas. De cualquier forma, tanto Tena como Verdaguer se entregan tan completamente a sus interpretaciones que es fácil perder de vista esta última casi queja. El director encontró un par de excelentes actores, y hace bien en depender tanto de sus rostros en excelentes primeros planos para vendernos la historia. Es más, la química que hay entre ellos es magnífica, tanto en las escenas de intimidad física del comienzo del filme, como cuando los vemos interactuar pantalla a pantalla, y aquí me gustaría mencionar una de mis escenas favoritas del año pasado: un baile a distancia, computadora a computadora, con este temón de The Magnetic Fields.

10000 km película natalia tena Márques-Marcet

¿Cómo más convencerlos de que busquen esta pequeña gema? Márques-Marcet tomó un tema que a mediados de la segunda década del siglo XXI ya no es ninguna novedad, pero jamás antes lo había visto tratado con tanta naturalidad. Es fácil sentir empatía por ambos personajes y la película jamás toma partido por uno u otro, logrando transmitir las dificultades de la situación en la que se encuentran ambos. No solo nos provoca cuestionarnos qué haríamos en su lugar, sino que ofrece interesantes reflexiones sobre la importancia de la presencia física, sobre las difíciles decisiones que debemos tomar cuando encaramos nuestra vida más como un conjunto de personas que como un ser independiente y por sobre todas las cosas, sobre la naturaleza de la “conexión”; ¿qué significa, después de todo, cuando dos personas están conectadas? Dirigida con certeza por el español debutante, protagonizada con pasión por sus dos actores, fotografiada con esmero y logrando un ritmo deliberado y seguro, es fácil concluir que 10.000 Km es una muy buena película, y me haría muy feliz si por haberle dedicado un espacio acá, al menos un par de personas se animan a buscarla y verla.

Veredicto: 8/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt3114132/

Birdman: or (The Unexpected Virtue of Ignorance) (2014)

Título en español: Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia)

Pueden pensar lo que quieran de Birdman, pero hay una cosa que es innegable: esta película es el producto de una visión inspirada, creativa y única, de un director que ha demostrado consistentemente que busca explorar las posibilidades del lenguaje cinematográfico y que ha reunido (como suele hacerlo) un equipo inmensamente talentoso que lo acompaña en el camino. Si hay algo evidente sobre esta película, es la claridad de la visión, el casi tangible cariño para con el material y la originalidad del producto final. Y aquí voy a ser sincera y admitir que por más que es difícil no reconocer la potencialidad de un director como el mexicano Iñárritu (el de Amores Perros, 21 gramosBabel), nunca me terminaba de conquistar porque notaba una insistencia entre densa y pretenciosa en la proyección de sus ideas, pero en el caso de Birdman, esta afectación da lugar a algo que es mucho más gratificador y disfrutable para el espectador: la obvia realización de que estas personas se estaban divirtiendo a lo grande.

Esto se deba, quizás, a que Birdman haya sido catalogada como una comedia, lo cual le permitió a Iñárritu desprenderse de esos intentos de solemnidad que pesan tanto en sus películas pasadas, y le permite una libertad de expresión mucho mayor, y por eso se alza por sobre las otras. El guión, escrito en equipo por el propio Iñárritu y 3 más (incluyendo al argentino Armando Bo), trata de un actor venido a menos, la ex estrella de una saga de acción sobre un superhéroe llamado nada más y nada menos que Birdman, quien intenta recuperar su fama y autoestima mediante el montaje de una obra en Broadway. La obra es una adaptación del cuento corto de Raymond Carver titulado “¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?”, escrita, dirigida y protagonizada por el propio actor llamado Riggan (Michael Keaton). El guión gira en torno a los días previos al estreno de la obra y se ciñe muy ajustadamente a Riggan, siguiéndolo casi constantemente, con una cámara fluida de largos y fascinantes planos secuencias (simulando ser una sola toma continua) que se cuelan por todos los rinconcitos del teatro y que solo lo abandonan ocasionalmente, para acercarnos brevemente a lo que está sucediendo con los personajes secundarios, la familia, amigos y colegas del propio Riggan.

Birdman

Los más importantes (e interesantes) son su hija Sam, interpretada por Emma Stone en un papel de adolescente rebelde y mala onda, que le queda muy bien, pero tampoco es tan merecedor de todas las nominaciones y premiaciones que está recibiendo; una de las estrellas de la obra, Mike, un hombre intenso como pocos, interpretado por un Edward Norton en plena demostración de su inmenso talento; la novia de Mike, Lesley, una actriz debutando en Broadway, interpretada por Naomi Watts que logra demostrar una vulnerabilidad y sensibilidad hermosa en muy poco tiempo; y Jake, el productor, abogado, y mejor amigo de Riggan, interpretado por el capo de Zach Galifianakis. Los elementos cómicos del guión giran en torno a las diversas complicaciones que tiene Riggan para lograr su objetivo, y más secundariamente, a los distintos problemas que tienen el resto de los personajes, que van desde egos desmedidos ocultando problemas de seguridad, hasta adicciones y problemas de autoestima. Aunque la película lidia con temas relativamente serios, lo hace con una naturalidad respetuosa y nunca se torna exageradamente dramática. Para ser sincera, el guión no termina de convencer tanto: algunos de los diálogos son algo torpes y hacia el final parece tirarse un poco para atrás, pero gracias a la decisión del director de aproximarse al material con sentido del humor y un estilo visual más liviano, la película es inmensamente disfrutable, y esta queja se convierte en algo menor en lo que es una muy buena película.

Además de enfocarse en sus personajes, la íntima cámara de Emmanuel Lubezki (uno de los mejores directores de fotografía actuales y de todos los tiempos) nos muestra el detrás de escena del mundo de Broadway y a veces logra algún que otro comentario incisivo sobre la naturaleza del mundo del espectáculo, abarcando tanto críticos, como espectadores, como artistas, pero no opta por ahondar en ninguna de estas temáticas sino más bien en explorar la psicología de sus personajes, en particular la de Riggan. Riggan es un personaje sumamente interesante, acosado por el fantasma de su personaje más célebre (casi literalmente), debatiéndose entre la culpa de no ser un mejor padre, marido, novio, y las ganas de probarle a los demás (y a sí mismo) que es un artista serio, que tiene algo que decir y que aportar al mundo del teatro. Explorando la web me encontré con que muchos la encuentran pretenciosa, pero si bien podría aceptar esta etiqueta para los trabajos anteriores de Iñárritu, Birdman se destaca por no tomarse tan en serio, por dejar que el amor por el cine que tienen sus realizadores se cuele por entre todos lados y nos devuelva un producto hermoso.

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Se trata de una película que fluye y avanza al ritmo de su propio tambor, que toma riesgos que resultan (aunque no tantos como me hubiera gustado) y explora y expande los distintos recursos que aporta el medio. La banda sonora, que me recordó a Whiplash porque consiste principalmente de percusiones, también me acercó al trabajo de Jonny Greenwood en las películas de Paul Thomas Anderson, no tanto musicalmente, sino por el efecto que producen, creando una atmósfera bizarra y desconcertante. Pero el corazón de Birdman es Keaton, él mismo un ex-superhéroe (el primer Batman de las películas de Tim Burton), un actor que hace tiempo había quedado en el olvido, como su personaje, pero que aquí demuestra que aún tiene muchísimo que dar. La suya es una interpretación sincera, vibrante, empática, y domina tanto los momentos de humor como las escenas más conmovedoras. Es un gran regreso para el actor, lo que innegablemente también le aporta una dimensión más profunda a la película. Creo que esta es mi favorita de Iñárritu hasta la fecha, su afán por la multiplicidad de personajes e historias se ve reducido un tanto en torno al protagonista, y su visión cinematográfica, que es siempre interesante, resulta mucho más atractiva para la comedia, por lo que espero que su carrera siga en esta misma línea. En fin, Birdman es divertida e inventiva, y a pesar de perder un poco su camino más hacia el final, en su totalidad está hecha con una fe y cariño por parte de sus realizadores que es imposible no quererla. Ah, y los créditos iniciales son fantásticos.

Veredicto: 8/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2562232/

Leviafan (2014)

Título en español: Leviatán

Enfrentarnos al nombre y póster de esta película, un hombre sentado frente al esqueleto de una gran criatura marina, genéricamente llamada leviatán, nos conduce directamente a la reflexión. ¿Qué habrá querido comunicarnos el excelente director ruso Andrey Zvyagintsev con las referencias a esta fantástica criatura bíblica? En la Biblia aparece como un símbolo del mal, una criatura más comúnmente asociada con Satanás, pero principalmente, una criatura indomable (luego asociada con Moby Dick, por ejemplo), una clara señal de la inferioridad del hombre frente a Dios, que fue su creador. Allí en el póster, vemos al hombre, que en realidad es el hijo del protagonista, como una figura insignificante, minúscula. Pero por otro lado, Leviatán también es el nombre de la obra más famosa de Thomas Hobbes, un libro que aboga por el estado absoluto y que es la base teórica de los contratos sociales. Como verán, hay referencias para todos lados, pero no por esto se convierte en algo inaccesible, al contrario, los simbolismos y referencias funcionan como subtexto, pero también hay muchísimo en la superficie que funciona independientemente de aquello.

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En fin, la película, que según el director es una versión moderna del libro de Job, aquella sección de la Biblia que trata del pobre desgraciado a quien lo azotan numerosas calamidades para poner a prueba su fe, lidia con un hombre sencillo, Kolya, al cual, justamente, lo azotan varias calamidades. Vive con su bella mujer y su hijo adolescente de su matrimonio previo en un pequeño pueblo costero en el noroeste de Rusia, en una modesta comunidad gobernada por un alcalde corrupto y bajo la severa influencia de la Iglesia Ortodoxa. Sucede que el alcalde está interesado en la locación donde vive para realizar una construcción importante, y hará todo lo que está en sus manos para quitársela a él y a su familia. Esta situación desencadena el principal arco dramático del guión, el cual tendrá diversas consecuencias, todas, como podemos esperar, bastante nefastas. Para pelear contra este leviatán de autoritarismo, Kolya llama a su viejo amigo Dmitri, un abogado exitoso que ahora vive en Moscú. Será una lucha entre un defensor idealista, un hombre que confía en las leyes y en los hechos, contra un atacante cruel, abusivo e irrazonable, un tipo que no teme utilizar medidas extremas para hacerse con lo que quiere.

Una de las cosas más interesantes del guión es que, si bien decide bombardear al protagonista con una cantidad importante de desgracias, no se lo presenta como una figura fácil de victimizar. Al contrario, Kolya es un hombre bastante básico, que se nota que ama a su familia pero por otro lado carece de suficiente sensibilidad para notar que la mujer no es feliz, un tipo que bebe demasiado (¡y cómo refuerza el estereotipo de ruso toma-vodka esta película!), un hombre con problemas de ira al que le cuesta controlarse. Esto no quiere decir que cuando las injusticias empiezan a castigarlo, no las veamos como tales, pero por la naturaleza de su personalidad, nunca lo vemos como una víctima patética, nunca se alcanzan tonos melodramáticos (si bien hay un montón de situaciones que se prestarían para eso), los sentimientos tanto de los personajes como de nosotros, los espectadores, son austeros, sobrios, como el paisaje muerto y desolado en donde viven. Y aquí me gustaría resaltar la magnífica fotografía del colaborador fiel del director, Mikhail Krichman, que otorga a las vistas inertes una cierta belleza inquietante, logrando provocar una intensa fascinación por esos paisajes muertos y sombríos.

La película lleva un paso deliberado, lento, pero que va adquiriendo momentum a medida que se complican los arcos dramáticos. Tiene escasa edición y prefiere los planos estáticos y largos, optando por comunicar mediante las excelentes actuaciones de su elenco y el poderoso simbolismo de los panoramas antes que cortes, montajes o una dirección ostentosa. Vivimos los momentos más intensos a nivel dramático fuera de cuadro, ajenos y distantes, pero escuchamos los veredictos eternos de una juez con voz robótica y monótona, y el sermón de un cura amigo del alcalde, ambos muy lejos de tener el afán por la justicia (civil, divina) que deberían estar tan arraigadas a sus cargos, y vemos esto, y no lo otro porque el filme destila cinismo, nos noquea con ácidas críticas a los dos sistemas más poderosos de Rusia, que aquí están encamados en una orgía de corrupción altamente perturbadora.

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El director se inspiró en una historia real de un hombre en una situación similar en un pueblo de los Estados Unidos. Como verán, su poca fe en las autoridades trasciende límites geográficos. Pero si bien la fe en las figuras de gobierno son inexistentes, ¿qué nos dice sobre la fe en una justicia trans-humana, una justicia divina? ¿Será Kolia capaz de domar al leviatán? Con todo y esto, la película contiene algunos momentos de un humor bien negro, y si bien avanza lentamente, su duración de casi dos horas y medias nunca se torna pesada. Es mucho más ambiciosa que Elena El regreso, los excelentes trabajos anteriores de Zvyangintsev, porque por momentos adquiere un alcance casi épico, pero para todo el realismo que manifiesta, hay algunos giros del guión que no terminan de convencer del todo. Dicho esto, la película es fantástica, cuenta con una de las mejores fotografías del año pasado y ostenta unas hermosas composiciones del maestro Philip Glass. Es parca, reflexiva e intensa, y su final es excelente y memorable, pero muestra una realidad de nuestra insignificancia que resulta bastante deprimente; están advertidos.

Veredicto: 8/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2802154/

Turist (2014)

Título en español: Fuerza mayor

De la misma forma que me pasó con Maps to the Stars hace unos meses, poco luego de comenzada esta película, mejor conocida como Force Majeure, me encontré sonriendo y pensando para mí misma que esto tenía potencial de estar muy bueno. Y aunque tiene un par de cosas que no terminan de convencer, al igual que la película de Cronenberg, también comparte con esta un estilo frío y desapegado que se conjuga muy bien con el guión y que me terminó conquistando. En este caso se trata de una producción sueca, del director Ruben Östlund, ambientada en Francia, más precisamente en los Alpes, donde la helada de las montañas desciende sobre los personajes, literal y metafóricamente.

La película comienza con una sesión de fotos que es tan graciosa, como incómoda, tan artificial como premonitoria; en ella vemos a la caricaturescamente perfecta familia -padre, madre y dos niños, caucásicos, bellos, adinerados- posar con torpeza para la sesión de fotos familiares que quedarán como souvenir de sus vacaciones. Ya desde el principio notamos una rigidez en sus relaciones y un afectado sentimiento. Una vez establecidos los personajes y el contexto, en imágenes de planos abiertos y distantes, como si todavía no se nos permitiera adentrarnos en la intimidad de la familia, sucede algo que será el catalizador para el desmoronamiento de los precarios cimientos que unían a la familia. Sucede que mientras están almorzando en un restaurante exterior entre las montañas, presencian una avalancha controlada muy cerca de ellos. Pero lo que al principio parece una operación de rutina, de repente se convierte en un peligro inevitable que desciende inexorable sobre ellos. El problema es que cuando la familia reacciona ante el inminente desastre, vemos dos posturas muy diferentes en los padres: ella corre hacia sus hijos preocupada y él toma sus objetos personales y corre hacia la salida más cercana.

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A partir de esto es que se construyen los arcos dramáticos que atravesarán los personajes: sobre las repercusiones, no tanto del accidente en sí, sino de las reacciones frente al evento. Lo interesante de Turist es que la película misma parecería adaptarse a las formas de una avalancha: el conflicto comienza primero como una pequeña molestia, una astilla que interfiere con la fluidez del relacionamiento de la pareja, pero pronto crece y se torna más y más grave e ineludible, destrozando todo en su camino. Este es mi aspecto favorito de la película, los tiempos y ritmos. Está dividida en capítulos que son simplemente segmentaciones por cada uno de los días de la vacación: comienzan con un montaje musicalizado por un allegro irónico y pronto se convierten en planos estudiados y tomas largas, encuadres decapitantes, escenas que alternan entre un rostro en medio de la espesa blancura y el silencio que de repente es quebrado por la maquinaria de la telesilla o ruidosos momentos compartidos en el baño, donde vemos a los personajes sentados en el w.c., secándose, o cepillándose los dientes, el único lugar donde parecen actuar con naturalidad y sin pretensiones. La fotografía de Wenzel es sencillamente impresionante: las escenas para el recuerdo son demasiadas para enumerar, pero quiero destacar una secuencia en que desaparece una figura en la blancura de la nieve solo para volver a aparecer minutos después, primero como un punto negro irreconocible y luego adquiriendo tamaño y forma; es una secuencia hermosa e inolvidable.

La secuela del accidente, que al principio es descaradamente ignorado, se empieza a colar por entre la dinámica de pareja, inicialmente en una cena con una pareja amiga tan incómoda de ver que casi no la soporto y luego convirtiéndose en el tema único de conversación. Incluso luego de charlas y perdones falsos, vuelve a surgir como una herida mal curada, contaminando todo lo que toca. Ya más adentrada en la historia, aparece un amigo del padre con su noviecita veinteañera; cuando los vemos por primera vez, parecen felices y contentos con su relación, pero tras compartir una velada desastrosa con los afectados, la avalancha parece cobrar otras víctimas. Los conflictos que se agravan y agravan parecen no tener solución, pero es mediante la farsa que se acercan a algún tipo de resolución (rimé, opa). Pero además de ser un buen estudio de lo que significa la confianza en la pareja, la película aporta un fascinante comentario sobre los roles de género y la aún fuertemente arraigada heternormatividad que rige en muchas parejas.

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Hay muchas cosas interesantes en Turist. La ambientación en el exclusivo centro turístico en los Alpes de Francia es fascinante y novedosa: debido a que fue filmada en locación, la excelente fotografía aprovecha tanto el interior del hotel con su diseño minimalista, y sus pasillos siempre desiertos e inquietantes, y tomas fascinantes de la inmensidad de las montañas y la omnipresencia de la nieve. El tono elegido es el de la sátira, pero es un humor tan negro y ácido que desafía hasta a los más cínicos. De hecho, no me provocó casi risa, sino más bien una sensación mezcla incredulidad y desdén, pero todo teñido de la más intensa fascinación. La película se ve con el hipnotismo con que se presencia un desastre, un accidente de tránsito, un tren descarrilándose. Es intensa pero fría, incisiva pero desapegada. De vez en cuando pide algo de nosotros, que le dejemos pasar algo que no convence demasiado, y el final es un poco demasiado conveniente, pero en general se trata de una película inteligente, bien actuada y estelarmente fotografiada, que incluso luego de pasados varios días, permanece en el subconsciente.

Veredicto: 8/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt3630276/

Nightcrawler (2014)

Título en español: Primicia mortal (“mortal”, así como la ya mencionada “eje”, es otra palabra que adoran los traductores de películas)

Jake Gyllenhaal se está rápidamente convirtiendo en uno de esos actores magnéticos que disfruto ver en la pantalla sin importar demasiado si el contexto donde se ve involucrado es bueno o no. Hay algo que tienen ciertos actores que logran atraernos y hacernos bancar algunas que de otra manera jamás soportaríamos; los primeros ejemplos de esto que se me vienen a la mente son los adorados Leo DiCaprio y Kate Winslet (¡oh, casualidad que hayan protagonizado juntos más de una película!), pero el hermano menor de mi queridísima Maggie Gyllenhaal está muy cerca de unírseles. En fin, con esto no quiero decir que Primicia mortal sea algo que haya que soportar, ni mucho menos. De hecho es una película súper cautivadora de principio a fin y tiene bastante más mérito que ser un vehículo para este gran actor.

La película nos presenta a Louis Bloom como un ladrón de poca monta buscando encontrar una profesión u oficio más “honesto” en el cual poder aprender y desarrollarse. El guión no está preocupado con informarnos de la vida pasada de Louis ni nos aporta ningún tipo de dato con el cual podríamos crear nuestro barato perfil psicológico de audiencia, es como si arrancaramos de cero con un personaje que ya tiene un grupo determinado de características y nos fuerza a aceptarlas sin demasiada explicación. Esto podría parecer un recurso pobre en algunos casos, pero aquí funciona bastante bien. Al breve de comenzada la película, Louis parece encontrar su vocación: ser un reportero independiente que recorre las calles de una muy turbia Los Angeles (pero no tanto como la de En la mira) filmando accidentes de tránsito, incendios, heridos de bala o armas blancas y cualquier otro material suficientemente sensacionalista como para poder atraer a los programas de noticias. En particular, Louis traba una relación “profesional” con Nina (Rene Russo en una buena, pero algo sobrevalorada actuación), la editora de contenidos de un programa de noticias matutino, que enseguida logra captar el talento latente en el joven principiante y quien parece compartir su sed por los videos más gráficos y sangrientos posibles.

primicia mortal gyllenhaal

La mayor parte del tiempo la pasamos con Louis y su empleado Rick (Riz Ahmed) en el auto, yendo de aquí para allá, escaneando los canales policiales por los crímenes más jugosos. Pero más allá de la trama, que de por sí es bastante interesante, el guión triunfa en la creación del personaje principal. Louis es un tipo excéntrico como muchos han habido en el cine, peor que a su vez tiene su propio tinte de originalidad. Es un hombre ambicioso y autodidacta, lo vemos absorberlo todo con rapidez e inteligencia, pero a pesar de que es inmensamente carismático por momentos, tiene mucho de antisocial; de hecho, solo logra entender a las personas como sujetos (u objetos) de negociación. Sus interacciones con los otros se basan en su entendimiento de lo que el otro necesita o desea, y de lo que está dispuesto a hacer por ello. Hay una disasociación enorme en la forma en que ve al resto de los seres humanos, en cuanto a que no pareciera verlos como personas en absoluto. Esta manera de ver el mundo (o, dirían los pseudo-psicoanalistas de las butacas: “este síndrome”), sumado a su siempre creciente ambición profesional, afectan todo su accionar, llevándolo a extremos siniestros y completamente desarraigados de ética profesional. A su vez, Louis está embebido de los clichés del entrepreneur exitoso, y a menudo nos deleita con sus filosofías baratas de negocios con las que logra engañar a muchos, pero no así a nosotros, ya que de esto proviene gran parte del humor. 

Pero así como está claro para nosotros que Louis es un anormal y nos aliviamos al desaprobar de sus acciones tan fácilmente, el guión no nos permite desentendernos del problema así como así. Porque el problema no es de Louis únicamente, ¿qué hay de Nina, una persona que está a la cabeza de un programa de noticias, que día a día decide qué vamos a ver el resto de nosotros, que moldea nuestra perspectiva de la actualidad con tanta indiferencia por un código ético profesional? ¿Qué hay de todos nosotros que hacemos que Nina necesite de estos contenidos para mantener su trabajo? ¿En qué se ha convertido realmente la profesión del periodista? Es una discusión que de nuevo no tiene nada. Pero aquí está presentada con creatividad, bajo un disfraz de sátira, con un humor deliciosamente negro que a la vez que nos hace reír, nos apuntala un costado y nos recuerda que en realidad no deberíamos estar disfrutando tanto. En esta película no hay lugar para el sermoneo, y allí yace su inteligencia: no nos dice, nos muestra; pero mejor aún, nos lo hace sentir en carne viva.

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Quizás hacia el final la película pide demasiado de nosotros, y nuestra suspensión de incredulidad flaquea un tanto. Pero tampoco es que el guionista y director Dan Gilroy (hermano de Tony Gilroy, el que nos dio las películas de Bourne y marido de Russo) esté apuntando a la más cruda realidad. De hecho, la ambientación del filme es extrañamente atemporal, o bien pareciera tener una vibra retro noir que nos recuerda a los policiales de los 70’s/80’s, que va desde la fotografía casi clínica del capo Robert Elswit, hasta la algo anticuada banda sonora de James Newton Howard y el look de Louis, con sus grasientos cabellos peinados hacia atrás y esas camisas terrajas que lleva. Jake Gyllenhaal se sumerge en el papel con increíble dedicación (y se suma a la larga lista de actores que perdieron muchísimo peso y se afearon para un rol), se ve enfermizo y cadavérico, frío, desconectado pero enérgico, motivado. Es un actuación magnética y merecedora de halagos. En definitiva, Primicia mortal es una de las mejores producciones de Hollywood del año, está expertamente realizada y es altamente entretenida, y si bien el final, aunque adecuado, me pareció un poco demasiado conveniente, se la perdona porque es algo menor en un guión que es consistentemente excelente. 

Veredicto: 8/10

IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2872718/